XXVI ENCUENTROS DE LA
AMYP
(por Manolo Sanchis)
Los pasados días 15,16 y 17 de Junio, la AMYP (Asociación
de Museos, Grupos y Colecciones de Mineralogía y Paleontología),
celebró su encuentro número XXVI, siendo en esta ocasión Cantabria
el lugar elegido para la celebración del mismo.
El viernes 15 fuimos recibidos a primeras horas
de la tarde en la mina de Reocín, para visitar la conocida explotación
a cielo abierto, guiados por dos magníficos profesionales y excelentes
personas : Toño Alonso, geológo de la mina, y Ángel Castro, barrenista
en la misma y buen conocedor de los minerales de la zona, quienes
nos mostraron diversos aspectos geológicos y mineros de la corta
y atendieron en todo momento con exquisita amabilidad cuantas preguntas
les hicieron nuestros compañeros. La presencia de D. Antonio Arribas,
ingeniero de minas honorífico de la Escuela de Minas de Madrid y
excatedrático de la Universidad de Salamanca dio a la visita un
marcado carácter científico que fue muy bien acogido por nuestro
grupo.
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Mina
de Reocín: un pilar donde se aprecia el contacto entre
la dolomía de muro y la Capa Sur de blenda bandeada.
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Se nos permitió picar en distintas zonas de
la mina, y si bien los resultados no fueron excelentes, si al menos
sirvieron para que nuestros martillos perdiesen el óxido acumulado
tras el periodo de inactividad y se preparasen para los nuevos retos
que nos aguardaban.
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Mina
de Reocín: salida de la rampa Jorge Valdés
hacia la explotación a cielo abierto.
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Tras la sesión fotográfica de rigor al castillete
del pozo Sta. Amelia, dimos por terminada la visita sobre las 18
horas, encaminándonos hacia Cobijón, en dónde la organización del
evento había previsto el alojamiento.
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Mina
de Reocín: El Zanjón.
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Tras haber tomado posesión
de las habitaciones en la posada de la Gándara, enclavada en el
entorno minero de Udías, nos dirigimos caminando hacia una antigua
mina de zinc, que según los lugareños estaba a un "tiro de piedra"
de dónde nos alojábamos. El tiro de piedra resulto ser mucho más
largo de lo que en un principio pareció, aunque la caminata valió
la pena al poder encontrarnos al final del trazado del ferrocarril
con un hermoso castillete de piedra construido por la Real Compañía
Asturiana sobre los años 30. De esta andadura es necesario resaltar
el arrojo demostrado por Avelino Molina ,al enfrentarse a dos reses
que si no eran bravas, si al menos aparentaban estar bastante cabreadas,
a juzgar por la velocidad y furia con que se dirigían hacia un grupo
rezagado, atrapado a la salida de un pequeño túnel y sin más burladero
que un frondoso zarzal. Las dotes para la lidia de nuestro amigo
Molina evitaron un desenlace penoso o al menos vergonzoso para el
grupo en cuestión.
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En
la mina de Reocín se encuentra una antigua locomotora
del ferrocarril minero de Udías.
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Inicio
de la ruta por el ferrocarril minero hasta el pozo de Sel
del Haya.
Encabeza la expedición el simpar Miguel Calvo.
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Otra
instantánea del glorioso momento en que Manolo Sanchis
recupera un clavo de la traviesa del ferrocarril, ante los
aplausos enardecidos de la concurrencia.
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Singular
castillete de obra en la mina de Sel del Haya (Udías).
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El regreso se efectuó
ya sin novedad alguna, y tras la cena, se organizó un animado coloquio
en el que no quedo tema por tratar ni cabeza por cortar.
A la mañana siguiente
nos esperaba uno de los platos fuertes del Encuentro: la visita
a la mina de La Florida y a su maravillosa sala de Aragonitos. Fuimos
amablemente acompañados por el Presidente del Grupo Espelológico
de Cantabria, y dos expertos espeleólogos que en todo momento se
desvivieron por hacernos grata y segura la incursión a esta conocida
mina-gruta.
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Preparando
la entrada a la mina de La Florida, acompañados por
el Grupo Espeleológico de Cantabria
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El maravilloso e increible
espectáculo que allí nos aguardaba es de muy difícil descripción,
quedándonos boquiabiertos ante tanta maravilla geológica y mineralógica.
Bueno, para ser sinceros, boquiabiertos también por el gran esfuerzo
que supuso las más de cinco horas que duró la visita, y que para
más de uno representó una auténtica paliza, si bien creemos que
semejante cansancio compensó con creces a todo el mundo. La gruta
de El Soplao es uno de los más hermoso lugares que jamás habíamos
contemplado. Si el proyecto del gobierno cántabro sigue adelante,
será muy posible visitarla en un tiempo relativamente corto. En
la actualidad esta mina esta cerrada bajo llave, protegida de cualquier
tipo de expolio y es solamente visitable con un permiso especial
de la Consejería.
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Acceso
protegido al soplado de la mina de La Florida
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Galería
de acceso con los restos de su ferrocarril
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Admirable
sala interior en la zona kárstica de la mina
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Excéntricas
de aragonito coraloide de extraordinaria belleza
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Espectacular
enclave conocido como "Falso Techo".
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Y si extraordinaria fue
la visita, no menos extraordinario fue el cocido montañes con que
repusimos fuerzas al salir de La Florida, y que vino a reconfortar
los fatigados cuerpos de los asistentes. Pero como el grupo seguía
hambriento de mina, antes de la cena los más osados aún tuvimos
ánimo para adentrarnos en la mina de zinc de Sel del Haya, en dónde
pudimos recorrer parte de sus galerías (la extensión de esta mina
es realmente extraordinaria), descender por un terrorífico plano
inclinado interior y recoger muestras de esfalerita, (antiguamente
llamada blenda), galena, etc., quedando muy impresionados ante las
colosales dimensiones de sus talleres y galerías. Tras la reconfortante
pitanza, se organizó un animado coloquio en dónde tratamos muchos
y variados aspectos del mundo de la mineralogía, y en el que se
dio un "profundo" repaso (para desgracia de alguno) a las diversas
publicaciones mineralógicas que en España se vienen editando. El
ambiente cordial, amable y simpático estuvo presente en todo momento,
por lo que no llegó la sangre al río.
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Entrando
cuidadosamente para fotografiar las excéntricas
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La mañana del domingo,
último día de los Encuentros, estaba en principio dedicada a recorrer
la ciudad de Santander, pero los supervivientes decidieron dedicarla
también a visitar una mina que no había sido programada. Así pues,
nos dirigimos hacia la mina Nieves, en Viérnoles, dónde se pudieron
recoger cristales de barita y cerusita, galena y muestras de otros
minerales pendientes de ser determinados. Una explotación a cielo
abierto que merece una visita más detenida y rigurosa, ya que las
expectativas que presenta pueden ser muy interesantes. Tras la comida,
cada cual emprendió el regreso hacia sus respectivos destinos. Y
hasta aquí lo que dieron de sí unas intensas jornadas repletas de
emociones, amistad y franca camaradería. El resultado de estos Encuentros
creemos que fue altamente positivo, siendo uno de los más completos
de cuantos se han realizados hasta la fecha. Esperemos que el próximo,
a celebrar posiblemente en el distrito minero de Huelva sea, al
menos, tan satisfactorio como este.
Fotos:
G. García.