338.jpg (8936 bytes) wball1.gif (275 bytes)NOTICIAS

XXVI ENCUENTROS DE LA AMYP
(por Manolo Sanchis)

Los pasados días 15,16 y 17 de Junio, la AMYP (Asociación de Museos, Grupos y Colecciones de Mineralogía y Paleontología), celebró su encuentro número XXVI, siendo en esta ocasión Cantabria el lugar elegido para la celebración del mismo.

El viernes 15 fuimos recibidos a primeras horas de la tarde en la mina de Reocín, para visitar la conocida explotación a cielo abierto, guiados por dos magníficos profesionales y excelentes personas : Toño Alonso, geológo de la mina, y Ángel Castro, barrenista en la misma y buen conocedor de los minerales de la zona, quienes nos mostraron diversos aspectos geológicos y mineros de la corta y atendieron en todo momento con exquisita amabilidad cuantas preguntas les hicieron nuestros compañeros. La presencia de D. Antonio Arribas, ingeniero de minas honorífico de la Escuela de Minas de Madrid y excatedrático de la Universidad de Salamanca dio a la visita un marcado carácter científico que fue muy bien acogido por nuestro grupo.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Mina de Reocín: un pilar donde se aprecia el contacto entre la dolomía de muro y la Capa Sur de blenda bandeada.

Se nos permitió picar en distintas zonas de la mina, y si bien los resultados no fueron excelentes, si al menos sirvieron para que nuestros martillos perdiesen el óxido acumulado tras el periodo de inactividad y se preparasen para los nuevos retos que nos aguardaban.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Mina de Reocín: salida de la rampa Jorge Valdés
hacia la explotación a cielo abierto.

Tras la sesión fotográfica de rigor al castillete del pozo Sta. Amelia, dimos por terminada la visita sobre las 18 horas, encaminándonos hacia Cobijón, en dónde la organización del evento había previsto el alojamiento.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Mina de Reocín: El Zanjón.

Tras haber tomado posesión de las habitaciones en la posada de la Gándara, enclavada en el entorno minero de Udías, nos dirigimos caminando hacia una antigua mina de zinc, que según los lugareños estaba a un "tiro de piedra" de dónde nos alojábamos. El tiro de piedra resulto ser mucho más largo de lo que en un principio pareció, aunque la caminata valió la pena al poder encontrarnos al final del trazado del ferrocarril con un hermoso castillete de piedra construido por la Real Compañía Asturiana sobre los años 30. De esta andadura es necesario resaltar el arrojo demostrado por Avelino Molina ,al enfrentarse a dos reses que si no eran bravas, si al menos aparentaban estar bastante cabreadas, a juzgar por la velocidad y furia con que se dirigían hacia un grupo rezagado, atrapado a la salida de un pequeño túnel y sin más burladero que un frondoso zarzal. Las dotes para la lidia de nuestro amigo Molina evitaron un desenlace penoso o al menos vergonzoso para el grupo en cuestión.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

En la mina de Reocín se encuentra una antigua locomotora del ferrocarril minero de Udías.


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Inicio de la ruta por el ferrocarril minero hasta el pozo de Sel del Haya.
Encabeza la expedición el simpar Miguel Calvo.


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Otra instantánea del glorioso momento en que Manolo Sanchis recupera un clavo de la traviesa del ferrocarril, ante los aplausos enardecidos de la concurrencia.


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Singular castillete de obra en la mina de Sel del Haya (Udías).

El regreso se efectuó ya sin novedad alguna, y tras la cena, se organizó un animado coloquio en el que no quedo tema por tratar ni cabeza por cortar.

A la mañana siguiente nos esperaba uno de los platos fuertes del Encuentro: la visita a la mina de La Florida y a su maravillosa sala de Aragonitos. Fuimos amablemente acompañados por el Presidente del Grupo Espelológico de Cantabria, y dos expertos espeleólogos que en todo momento se desvivieron por hacernos grata y segura la incursión a esta conocida mina-gruta.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Preparando la entrada a la mina de La Florida, acompañados por el Grupo Espeleológico de Cantabria

El maravilloso e increible espectáculo que allí nos aguardaba es de muy difícil descripción, quedándonos boquiabiertos ante tanta maravilla geológica y mineralógica. Bueno, para ser sinceros, boquiabiertos también por el gran esfuerzo que supuso las más de cinco horas que duró la visita, y que para más de uno representó una auténtica paliza, si bien creemos que semejante cansancio compensó con creces a todo el mundo. La gruta de El Soplao es uno de los más hermoso lugares que jamás habíamos contemplado. Si el proyecto del gobierno cántabro sigue adelante, será muy posible visitarla en un tiempo relativamente corto. En la actualidad esta mina esta cerrada bajo llave, protegida de cualquier tipo de expolio y es solamente visitable con un permiso especial de la Consejería.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Acceso protegido al soplado de la mina de La Florida


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Galería de acceso con los restos de su ferrocarril


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Admirable sala interior en la zona kárstica de la mina


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Excéntricas de aragonito coraloide de extraordinaria belleza


Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Espectacular enclave conocido como "Falso Techo".

Y si extraordinaria fue la visita, no menos extraordinario fue el cocido montañes con que repusimos fuerzas al salir de La Florida, y que vino a reconfortar los fatigados cuerpos de los asistentes. Pero como el grupo seguía hambriento de mina, antes de la cena los más osados aún tuvimos ánimo para adentrarnos en la mina de zinc de Sel del Haya, en dónde pudimos recorrer parte de sus galerías (la extensión de esta mina es realmente extraordinaria), descender por un terrorífico plano inclinado interior y recoger muestras de esfalerita, (antiguamente llamada blenda), galena, etc., quedando muy impresionados ante las colosales dimensiones de sus talleres y galerías. Tras la reconfortante pitanza, se organizó un animado coloquio en dónde tratamos muchos y variados aspectos del mundo de la mineralogía, y en el que se dio un "profundo" repaso (para desgracia de alguno) a las diversas publicaciones mineralógicas que en España se vienen editando. El ambiente cordial, amable y simpático estuvo presente en todo momento, por lo que no llegó la sangre al río.

Vista general de instalaciones de superficie de la mina

Entrando cuidadosamente para fotografiar las excéntricas

La mañana del domingo, último día de los Encuentros, estaba en principio dedicada a recorrer la ciudad de Santander, pero los supervivientes decidieron dedicarla también a visitar una mina que no había sido programada. Así pues, nos dirigimos hacia la mina Nieves, en Viérnoles, dónde se pudieron recoger cristales de barita y cerusita, galena y muestras de otros minerales pendientes de ser determinados. Una explotación a cielo abierto que merece una visita más detenida y rigurosa, ya que las expectativas que presenta pueden ser muy interesantes. Tras la comida, cada cual emprendió el regreso hacia sus respectivos destinos. Y hasta aquí lo que dieron de sí unas intensas jornadas repletas de emociones, amistad y franca camaradería. El resultado de estos Encuentros creemos que fue altamente positivo, siendo uno de los más completos de cuantos se han realizados hasta la fecha. Esperemos que el próximo, a celebrar posiblemente en el distrito minero de Huelva sea, al menos, tan satisfactorio como este.

Fotos: G. García.