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EXPERIENCIA EN MIBLADEM, PARAÍSO DE LA VANADINITA

La vanadinita es uno de mis minerales favoritos. Sus espectaculares cristales rojos siempre me llamaron la atención desde que me aficioné a las piedras. A veces me he imaginado cómo serían las minas de donde proceden y cómo disfrutarían las personas que tienen el privilegio de sacar una de estas geodas.

Recuerdo que una vez, con la ingenuidad de mi juventud, leí la cita de vanadinita en las minas de plomo de Santa Marta (Badajoz), excitando mis pensamientos con la idea de ir allí y encontrar los bonitos hexágonos. Años después estuve en Santa Marta y la experiencia no pudo ser más decepcionante: unas ruinas, un pozo apestando a ganado muerto y de la vanadinita ni rastro. En otra ocasión me regalaron una muestra procedente de allí, una feísima costra grisácea con una especie de puntas que quiero creer que eran cristales abarrilados. En fin, todos los coleccionistas tenemos muchos recuerdos que terminan de esta manera. Sin embargo, con la vanadinita de Mibladem la experiencia ha sido bien diferente.

Hace pocos días he tenido la suerte de ir a Marruecos acompañando a unos amigos y ahora veo las vanadinitas con una nueva óptica: me gustan más, si cabe. Esto nos pasa a muchos picapiedras, que cuando por fin podemos visitar la mina que hemos estado imaginando, el vínculo con sus minerales cambia y aumenta, nos sentimos mucho más identificados con las piezas de esa localidad.

La ruta hasta Mibladem desde Tánger tiene diversos atractivos paisajísticos y geológicos, como el bosque de Cedros, el área de los volcanes recientes, con amplias zonas rellenas de basalto que tapan las calizas o las minas de plomo de Zaida, que se ven desde la carretera pero no me he acercado a explorar por falta de tiempo.


Puesto de minerales en el Paissage D'Ito.
El habitáculo inferior es la vivienda del vendedor.


Basaltos cuaternarios muy recientes cubren el relieve
de calizas, con espectaculares contactos
.


Una cantera de extracción de áridos secciona un volcán.


El bosque de cedros es un atractivo paisajístico de la ruta


Sombrajo de un vendedor: esterilla, silla rudimentaria y transistor.

Mibladem fue un importante centro minero de plomo. De hecho es una ciudad minera, actualmente convertida en una mísera aglomeración de casas. Aunque ya no hay minas en actividad, todavía se conservan en buen estado los restos de las minas, que parecen una ciudad fantasma.


Castillete de una antigua mina en Mibladem.

Hay un castillete metálico, alguno más de obra, un túnel que al parecer tiene bastante recorrido y diversos trabajos en superficie. Toda la zona entre la localidad de Midelt y Mibladem es una planicie con un suave relieve de calizas que adquiere alguna importancia hacia el Noreste, donde se levanta un farallón cretácico. Se ven los estratos muy horizontales, y amplios horizontes en los que destacan las escombreras de las minas de Mibladem. Permanece intacto el lavadero de la mina, con sus naves de trituración, molienda y flotación de la galena. Aún se observan por el suelo de las instalaciones múltiples fragmentos de la mena, masas de baritina con galena. También están el transformador, almacenes y talleres, algunos convertidos en viviendas.


Socavón o galería en las minas de Mibladem. El relieve
del fondo son calizas cretácicas.


Pozo de obra muy próximo a Mibladem.


Transformadores de la mina, con entradas de alta tensión
y salidas de media tensión.

Supongo que durante la explotación de la mina por la compañía francesa fue muy normal la aparición de geodas de vanadinita, y de ahí la popularidad de estos minerales en todo el mundo. Tradicionalmente la vanadinita ha sido un mineral bastante cotizado y a todos nos ha sorprendido la renovada oferta de este mineral que se ha producido en los últimos 3 o 4 años, a precios comparativamente muy interesantes. Incluso algunos nativos de Midelt han salido de Marruecos para presentar sus minerales en las ferias internacionales, conscientes del valor de este mineral y la extraordinaria calidad de los ejemplares de Mibladem.


Mapa geológico de la región de Midelt y minas de Mibladem.
En azul claro figura el jurásico (Lías), en contacto con materiales paleozoicos
en la zona Norte. Las manchas azul oscuro de la parte superior
del mapa son los basaltos modernos
.


Sección de trituración de la mina, con la balsa de finos detrás.

El interés de los turistas por la vanadinita y la humilde condición de muchos marroquíes, les ha empujado a iniciar excavaciones manuales a puntero y martillo en el entorno de la mina. Se cuentan por cientos las personas que forman cuadrilla con otros compañeros y montan un campamento con unas tiendas de campaña, en la que viven, en cuyas inmediaciones excavan pocillos rudimentarios en busca de la codiciada vanadinita.


Izquierda: comerciante ofrece lotes de vanadinita.
Derecha: pocillo de extracción manual de vanadinita para colección.

Impresiona verlos trabajar sin medios, descalzos entre las aristas cortantes de la caliza, cuyo escombro izan al exterior en canastos. Al lado de cada pocillo se acumula una pequeña escombrera, y van abandonando los pocillos en la medida que esterilizan o no dan el resultado esperado. Las capas que contienen las geodas de vanadinita son horizontales y se encuentran a escasa profundidad.


Izquierda: torno para extracción de materiales en un pocillo.
Derecha: niño de Mibladem

Se trata de niveles de barita cavernosa encajados en una serie de calizas con pasadas de lo que en principio me parecieron areniscas. Ocasionalmente inician un poco de galería desde la cota en la que cortan la barita, trabajando en todo caso en condiciones muy precarias de luz y ventilación. Para iluminarse utilizan carburo y no poseen medios mecánicos de ninguna clase. Su forma de trabajar es en cierto modo comparable a la de algunos aficionados de España, con la notable diferencia de la motivación que mueve a unos y a otros. La zona de trabajo aparece sembrada por un centenar de pequeños campamentos, sin control ni organización alguna. Cuando advierten la presencia de algún turista, diversos muchachos se aproximan para ofrecer minerales, casi siempre sin interés. Como ya he dicho, llevan una existencia muy humilde.

Campamento de búsqueda de vanadinita para colección.


Diferentes vista de los trabajos manuales para vanadinita de colección


Zanjas y pocillos para alcanzar el filón de baritina

Descripción de la vanadinita:

Limito mi descripción a ejemplares de vanadinita procedentes de Mibladem que he podido comprar en este viaje. Marruecos tiene otro famoso yacimiento de vanadinita en Taouz, más al Sur, pero en mi opinión los cristales tienen menos calidad. También es una descripción limitada a los ejemplares que he visto, y en modo alguno pretende ser limitativa respecto a otros modos de presentarse en mineral que me habrán pasado desapercibidos.


Puedo decir, en general, que la vanadinita de Mibladem es generosísima en hábitos y formas de presentarse, de tal forma que aunque se vean cientos de muestras, muchas siguen sorprendiendo por algún rasgo característico o distintivo de una zona o quizá de una única geoda. En lineas generales, se trata de cristales implantados sobre tres tipos de matriz: baritina (que es la ganga del filón), "arenisca" o caliza, que son los materiales de los hastiales. No he podido reconocer las capas in situ porque no me han permitido acceder a los pocillos en los que trabajan, y por eso desconozco si la arenisca es techo o muro de la capa.


Algunos cristales de vanadinita son calidad gema.

También puedo decir que en ningún pocillos de los que me asomé ví indicios de geoda, lo que me hace pensar en que los huecos no son muy abundantes. La abundancia de piezas flotantes o con un contacto muy pequeño indica que las geodas deben estar rellenas de fragmentos tapizados de vanadinita encajados unos con otros, y que cualquiera de ellas debe proporcionar un número elevado de muestras. Las cavidades se desarrollan en los contactos con los hastiales o en el seno de la capa de barita, siendo frecuentes las placas de este mineral con una cara masiva de contacto con la caja y otra cara cristalizada en hojas sobre las que se implanta la vanadinita. También hay grupos aislados de baritina sobre arenisca con vanadinita sobre ambas.

Debe ser muy frecuente la presencia de manganeso en los filones, ya que son muchas las muestras de baritina con las hojas totalmente coloreadas de negro, como un hollín que ensucia los dedos. También es característico un moteado negro sobre la caliza o la "arenisca". Este color negro realza el contraste de los cristales de vanadinita, especialmente cuando en la misma muestra hay partes blancas de la baritina. La arenisca va entrecomillada porque en realidad no es tal: es un microaglomerado de cristales romboédricos de dolomita cementados preacariamente por una pasta rojiza, fácil de desmenuzar. También son muy abundantes las muestras que no tienen nada de matriz, conformando grupos flotantes de gran belleza.


Grupo flotante de vanadinita

El tamaño de los cristales es muy variable, entre un par de milímetros y 3 centímetros. El color es casi siempre rojo, más o menos intenso, más naranja o más sanguíneo. Algunas muestras son grisáceas en sus caras del prisma, selectivamente estriadas en dichas caras. La mayor parte de las veces los cristales son más tabulares que prismáticos, pero también son frecuentes las piezas de tendencia columnar, con generación de tolvas y acanaladuras. Es un mineral generalmente traslúcido, pero a veces se observan cristales de límpida trasparencia. Los hexágonos del cierre pinacoidal no siempre son tan regulares como parecen. A veces es mucho mayor el desarrollo de tres de las seis caras del prisma, de forma que asemeja un triángulo con sus vértices sesgados. Otras veces, son cuatro, y el contorno parece un rombo.

Tampoco se trata siempre de combinaciones de prisma y pinacoide: son fáciles de observar biseles de la bipirámide y prismas de segundo orden. Aparte del manganeso, una fase tardía de aragonito, yeso y calcita, acompaña a veces a la vanadinita, moteando sus cristales. La distribución del color no es uniforme en todos los casos. Todos estamos familiarizados con cristales que presentan una parte de vivo y vistoso color rojo y otra parte absolutamente diferente, con tono gris o mostaza, aunque conservando el brillo. Este fenómeno de discontinuidad del color se da también en otros minerales de la familia de la vanadinita, como la endlichita o la piromorfita. Los grupos flotantes están a veces constituidos por varios cristales tabulares en crecimiento simétrico, con una geometria general de hexágono compuesto por numerosos cristales individuales. Es bastante común en estas muestras el fenómeno antes descrito, de mostrar una cara de vivo color y el envés pálido y poco vistoso.

Estos grupos pueden ser de tamaño centimétrico. Pude obtener un interesante lote de muestras de vanadinita compuesta por grupos de "florecillas" aisladas sobre su matriz. Estas florecitas están formadas por la agrupación o apilamiento de cristales tabulares característicamente biselados. Se trata de grupos milimétricos brillantes, que presentan en su paragénesis otras alteraciones de plomo fácilmente identificables como tales por su aspecto y fractura, de color verde a grisáceo, con aparente transición contínua a la misma morfología de florecitas ya descrita. Hay otras formas cristalinas que no identifico, y abundante aragonito.

 

Creo desde luego que Mibladen es uno de los lugares del mundo que merecen ser conocidos por los coleccionistas. Para los europeos, la experiencia de visitar Mibladem es relativamente sencilla, y puede complementarse con otros objetivos mineralógicos famosos de Marruecos, como las minas de Touissite (azurita, cerusita...) o Bou Azzer (eritrina, roselita....).


Entrada a la localidad de Mibladem.


Tienda de minerales en Midelt.


Ejemplar de vanadinita de 45 cm x 18 cm.

Gonzalo García
Mayo de 2001