LA MINA DELFINA -
Ortiguero, Concejo de Cabrales (Asturias)
(por María José Bernárdez Gómez y Juan Carlos Guisado di Monti)
 |
|
Entorno
general de la mina Delfina.
|
La Mina Delfina se localiza a unos dos kilómetros
al Sur de la localidad de Ortiguero, en el Concejo de Cabrales.
Sus coordenadas U.T.M. son X:342300 e Y:4799500. El acceso no plantea
mayor problema que llegar al Alto de Ortiguero y, entrando en el
pueblo, subir hasta las casas que se encuentran en el lugar más
elevado de la localidad. Desde allí y cercano a una fuente de abrevar
ganado, parte un camino carretero practicable en coche y que conduce
a la Hoya de Alda (también llamados Hoyos de Alda). Otro acceso
al lugar, es el que saliendo del Camping "Picos de Europa" en Avín,
sube por pista hasta Alda, este último sólo practicable en todo-terreno,
si bien en el camping se puede obtener una documentada y valiosa
información sobre el rico patrimonio minero de la zona y la forma
más sencilla y práctica de acceder a él.
La Hoya de Alda es una gran dolina en roca caliza
por donde pasa el límite de los Concejos de Cabrales y Onís. En
ambos extremos de la hoya, se localizan restos de explotaciones
mineras de cobre, situados en un marco paisajístico incomparable
como es el de los Picos de Europa.
 |
|
Castillete
y transformador de la mina
|
La mina Delfina perteneció
a Jaime Innes Reid, Vicecónsul de Inglaterra en Bilbao, pasó después
a sus hijos John Hugo Luis y Jessie-Delphine de donde tomó el nombre
de la "Delfina". Los naturales del lugar la conocen como la "mina
de Alda" o la "Minona", en diferenciación clara con la "Minina"
(un minado en el otro extremo de la Hoya, hoy camuflado por la vegetación
y de menor envergadura). A ambas se las denomina también como minas
de Alda. A la muerte de Jessie-Delphine, la propiedad pasó al marido
de ésta, Thomas Winfield Pears.
La mina fue cedida en
arriendo a la Sociedad Minero-Química Española, S.A. por un año,
y prorrogable por 30 más a partir de abril de 1953, pero el arriendo
se dio por concluido al año siguiente.
Posteriormente, en 1956,
fue vendida a la Sociedad Cobre Electrolítico y Metales de Gijón.
Esta sociedad registró en Cabrales tres permisos de investigación
de la zona que abarcaban más de 12.000 Ha, así como realizó varias
instalaciones de las cuales la más importante fue una planta amoniacal
en Ortiguero para el tratamiento del mineral. Los concentrados se
enviaban a Gijón, donde la compañía poseía una instalación para
la electrolisis del cobre. Los trabajos cesaron en 1958, con el
total abandono de las instalaciones.
Geológicamente, el yacimiento
arma en calizas de la formación Picos de Europa (Carbonífero Westfaliense).
De las últimas labores se conserva un pozo rectangular de 48 metros
y una rampa pronunciada que busca el filón. Las labores se centraron
principalmente en una veta de dolomía mineralizada de un metro de
potencia que hace de ganga entre dos lechos de caliza, y donde abundan
los carbonatos de cobre y los cobres grises. La inclinación del
filón es de unos 70º, y continúa de forma definida y constante en
dos pisos de explotación, hasta los 100 metros de profundidad, donde
un tercer piso inundado se presenta como carente de mineral. Dentro
de la mina pueden verse los restos de la red de electrifición y
aire comprimido.
|
|
|
Restos
de las tolvas de carga
de mineral de cobre
|
La mina aún posee un
castillete con dos jaulas, una tolva de carga de mineral para su
transporte en camiones y una pequeña caseta que hizo las veces de
polvorín. Hasta hace relativamente poco contaba con una serie de
instalaciones auxiliares de edificaciones que fueron demolidas por
la Consejería de Industria y Energía del Principado. El motor eléctrico
que accionaba el castillete, junto a los escombros de dichas instalaciones,
fueron arrojados a un gran pozo que se encuentra en el minado, con
la vana intención de cegar el hueco y tapar la mina.
Al parecer, tras un accidente
de una pareja de aficionados a la mineralogía que se encontraban
buscando minerales en su interior, se consideró un lugar peligroso,
y propenso por tanto al accidente, por lo que se decidió tomar las
medidas oportunas para evitar nuevos peligros. Si bien es cierto
que existen varios pozos sin señalizar y de profundidad respetable
tapados por la vegetación, no es menos cierto que toda la zona esta
sometida a una acción kárstica que hace del entorno un verdadero
queso de gruyere, donde detrás de cada piedra o de cada tojo se
ocultan las simas y cavidades propias de tan singular paraje, igualmente
peligrosas y por extensión inabarcables en un pretendido cerramiento
como medida de seguridad.
Con tal fin, pero exclusivamente en las bocaminas, se personó un
Ingeniero de Minas de la Consejería y una subcontrata de obras como
ejecutores de las mismas. Tras arrojar por una de las bocas parte
de las instalaciones más cercanas, procedieron a continuar basculando
los restos de las escombreras al interior de la mina en su pretendido
intento por cegarla.
Los incidentes se precipitaron
al avisar un pastor de la zona (que utilizaba la mina habitualmente
como lugar de curación y almacenaje de quesos) a los vecinos, quienes
coordinados por los gestores del camping, pusieron sobre aviso a
las autoridades locales y se personaron en el lugar, paralizando
las obras justo a tiempo de evitar que el castillete fuera derribado.
 |
|
Cristales
de azurita sobre calcita,
obtenidos en el 2º nivel de la mina Delfina
|
Lógicamente los
de la subcontrata protestaron (se quedaban sin tarea) y el ingeniero
argumentaba que estaba haciendo su trabajo. Las negociaciones llegaron
a su clímax cuando uno de los Concejales de Cabrales pretendía
arrojar por el pozo a los responsables de semejante barbarie, hasta
que se llegó a una solución de compromiso. Se les
convenció de que pusieran unas vallas metálicas perimetrales
(con lo que la subcontrata pudo cobrar por hacer algo), y se plantaron
unos arbolitos (para paliar el impacto medioambiental), que fueron
digeridos con evidente placer por las vacas locales.
Obviamente, los infractores
carecían del permiso de obras municipal y desconocían
que estaban destruyendo una de las minas emblemáticas asturianas,
ya explotada desde época prehistórica y en la que
se encontraron en su día instrumentos mineros semejantes
a los descubiertos en las galerías del Aramo.
|
|
|
Cristales
de azurita transparentes,
procedentes de la mina
|
La Delfina, al igual
que otras explotaciones cercanas de la zona, fueron el germen de
la más antigua explotación minera de la que hay constancia
del Norte de España. A pocos kilómetros se encuentra
la celebre mina el "Milagro" (Onís), que en la
analítica de carbono 14 de sus famosos cráneos verdes,
la sitúa en una antigüedad de más de 4.000 años
desde el presente, período que correspondería al Calcolítico
- Bronce Inicial. A corta distancia también aparecieron dos
de los testimonios históricos más importantes de la
minería y metalurgia española de época antigua,
como son el ocultamiento o tesoro de Gamonedo (Onís), compuesto
por una serie de lingotes obtenidos de una primera reducción
de las menas cupríferas, y el depósito de hachas de
bronce de Asiego (Cabrales), que denotan los productos y la forma
en que se produjo la circulación del metal de estas minas.
Recientemente, en la cueva de Arangas (Cabrales), a unos 10 kilómetros
de la Delfina, han aparecido los restos de metalurgia más
antigua de la Cornisa Cantábrica, que sin duda se sirvió
de estas minas, como fuente de aprovisionamiento para dicha actividad
metalúrgica.
|
|
|
Perfectos
prismas de azurita observados con lupa binocular, procedentes
de la Delfina
|
La importancia y estudio
de los minados cupríferos de minería prehistórica
e histórica de la región astur-leonesa distan mucho
de ser conocidos en su totalidad, y aún hoy son escasamente
valorados y protegidos, como puede verse en la actuación
del Principado ante este caso particular. ¿Cómo es
posible que en las puertas del siglo XXI, una institución
autonómica como la Consejería de Industria y Energía
del Principado decida por propia iniciativa la destrucción
de este patrimonio?. Este tipo de actuaciones se engloban dentro
de la ilegalidad más absoluta, en primer lugar por tratarse
de la destrucción de un yacimiento arqueológico singular
(su repercusión histórica se mueve en parámetros
internacionales), además de esto se estaban destruyendo unas
instalaciones que por sus características tienen un gran
valor para la investigación en lo que llamamos "Arqueología
Industrial". Por otra parte, las obras carecían del
preceptivo permiso municipal y, por lo que parece, tampoco se contó
con el permiso de la Consejería de Educación y Cultura
ni con el de Medio Ambiente.
|
|
|
Cristal
de tirolita en contacto con crisocola. La tirolita es un raro
mineral de cobre muy frecuente en la mina Delfina
|
Sin duda, nos encontramos
sólo ante un ejemplo más de un tipo de actuaciones
que está muy generalizado en España, al contrario
de lo que sucede en otros países de nuestro entorno comunitario,
donde este patrimonio no sólo es respetado sino que se utiliza
como fuente de ingresos de las comarcas que tienen la suerte de
contar con ello, con el agravante que en nuestro país son
las instituciones públicas las primeras en infringir la legalidad.
Creemos que la correcta
valoración de la mina Delfina es algo más que una
curiosa historia, ya que las oportunidades de investigación,
estudio, y gestión turística siguen esperando a tan
singular patrimonio minero.
BIBLIOGRAFÍA: