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PANTOJA
OTRA FORMA DE ARAGONITO

Aragonito
expuesto a luz ultravioleta.
El
aragonito es un mineral muy común en España. El nuestro,
es un país privilegiado para esta especie mineral. Dejando
de lado las populares maclas pseudohexagonales que siembran
los terrenos triásicos de Guadalajara, Cuenca, Soria,...,
se tienen numerosos yacimientos donde el aragonito se presenta
con otros hábitos.
Son famosos los agregados coraloides procedentes
de las monteras de las minas de hierro y zinc de Santander,
los tintados de verde de la mina Profunda (Villamanín),
o de azul en la mina leonesa de Toral de los Vados, o de
rosa en la mina de cobalto de Peñamellera, o las masas bandeadas
de otros innumerables yacimientos metálicos de la Peninsula.
Pero pocos de estos mencionados reúnen al mismo tiempo la
calidad y estética de los aragonitos de Pantoja.
No encontramos en Pantoja otra especie
mineral aparte de este carbonato cálcico. Quizás el yacimiento
pueda presentársenos aburrido desde el punto de vista mineralógico,
pero la calidad de las numerosas muestras compensa sobradamente
esta monotonía mineral.
A pocos km de Toledo, Pantoja es una localidad
relativamente reciente para la recogida de aragonitos. Situados
en la plaza misma del pueblo, tomamos como referencia la
pista de tierra que lleva a la vieja fábrica de ladrillos,
para la cual las enormes canteras de arcilla colindantes
cobran sentido. Las explotaciones comenzaron a principios
de los ochenta, pero no es hasta algunos años más tarde
cuando empiezan a verse los primeros ejemplares procedentes
de la localidad en algunas ferias y mercadillos de minerales.
Llevados por la curiosidad y la calidad de las muestras,
algunos coleccionistas se dedicaron a la búsqueda y localización
de las canteras y niveles portadores. En 1989 se descubren
varios de estos niveles, y el yacimiento se populariza.
Son varias las canteras donde podemos recoger
ejemplares. Esta labor de localización se ve dificultada
por la geología de la zona, sencilla y monótona al mismo
tiempo: depósitos horizontales de arenas y arcillas miocenas
de origen fluvial, en los que, a veces, rompen la homogeneidad
algunos niveles conglomeráticos y carbonatados de origen
edáfico.
Los niveles arcillosos de la serie se reconocen
por sus destacadas coloraciones rojizas y verde-azuladas,
indicativas estas últimas de procesos reductores provocados
por la materia orgánica acumulada. Es en ésta, precisamente,
donde encontramos las causas responsables de la formación
de las cavidades donde posteriormente se alojarán los aragonitos.
La materia orgánica en putrefacción generaría gran cantidad
de gases que quedarían atrapados en forma de burbujas, más
o menos esféricas, en una arcilla embebida en agua.
Durante una etapa posterior en la evolución
del sedimento, se produce la removilización de los carbonatos
dispersos en la arcilla ocupando las cavidades formadas
anteriormente, y cristalizando como aragonito; éstos no
aparecen flotando en la cavidad, sino que suelen encontrarse
ligeramente adheridos a las paredes, por lo que hay que
ser extremadamente cuidadoso a la hora de abrir estas pequeñas
geodas.
Los aragonitos se observan tanto
en una como en otra arcilla, y aparecen a partir de una
determinada altura en cada cantera. Una vez reconocido el
nivel portador es necesaria la movilización de importantes
volúmenes de material que puede proporcionarnos decenas
de vistosos ejemplares.
El aragonito se presenta en grupos
radiales de finas agujas semejando la morfología de un erizo.
Su tamaño medio es de 2 cm, aunque podemos encontrarlos
desde milimétricos hasta diámetros de 6 cm. La coloración
también ofrece variaciones: desde el tono melado pálido
(fuertemente fosforescentes con luz ultravioleta) hasta
un llamativo amarillo anaranjado, mucho menos frecuente.
Las agujas de aragonito son más o menos transparentes según
su grosor. En aquellas de tipo capilar puede apreciarse
perfectamente, con los debidos aumentos ópticos, la sección
rómbica del prisma y la terminación del cristal.
La densidad de nódulos ocupados por agregados
radiales disminuye según ascendemos respecto al nivel portador,
encontrándose en ocasiones aragonitos que responden a una
morfología bien diferenciada de la anterior. En estos casos,
el aragonito, en forma de finísimas y brillantes agujas
blancas, tapiza las paredes de las cavidades. También se
pueden observar amplias zonas de nódulos vacíos en los que
el carbonato se ha disuelto dejando el hueco.
La arcilla no es un material particularmente
agradecido, y aunque no es duro, sí es extremadamente tenaz.
La disminución de volúmen que acompaña a su desecación abre
peligrosas grietas en los taludes, que ponen la pared en
condiciones de máxima inestabilidad. Este hecho, unido a
la gran cantidad de material a desmontar, nos lleva a extremar
las precauciones a la hora de obtener algunas piezas, que
sin duda compensarán el esfuerzo.
MINA
PROFUNDA
MINERALES EXCLUSIVOS

Metazeunerita.
Mina
Profunda es un antiguo trabajo de origen romano,
localizado entre los pueblos leoneses de Cármenes y Villamanín.
Es la explotación más importante de una serie de
discretas labores que, con objeto de extraer el cobre, se
suceden en esta zona. Muy próxima a Profunda se encuentra
la mina Providencia, relacionada también con un hidrotermalismo
asociado a falla que mineraliza la Caliza de Montaña. Mientras
que la mina Providencia tuvo que ser abandonada por
los resultados negativos de la investigación y los problemas
de desagüe, en Profunda se realizaron nuevas investigaciones
que revelaron cobalto, níquel y uranio, pero nunca en cantidades
explotables
En la actualidad, la mina Profunda es
parcialmente accesible desde la Collada de Cármenes, y aún
es posible la búsqueda de muestras en su escombrera y en
el frente de algunas bolsadas, todavía con mineral. Aunque
la relación de especies descrita hasta el momento es muy
elevada, sólo algunas de ellas pueden ofrecer interés coleccionistico,
apareciendo las demás en forma masiva o bien en cantidades
inapreciables. El mineral primario aparece profundamente
reemplazado, reconociéndose todavía finas texturas de calcopirita
en tránsito a bornita, así como estrechas vetillas
de tennantita. A su vez, se observa la intensa oxidación
de los minerales asociados, que originan una profusa cantidad
de arseniatos y carbonatos. Por sus cristalizaciones y rareza
son destacables las zeuneritas que, no sin dificultad,
aparecen a media altura del talud. Se trata de cristales
de contorno cuadrangular, sin desarrollo de bipirámide,
que muestran un espectacular color verde oscuro, extremadamente
brillantes. Lamentablemente, la zeunerita es una de las
micas de uranio con tendencia a deshidratarse parcialmente,
transformándose en ejemplares de color verde claro, perdiendo
la transparencia y tornando el brillo vítreo en nacarado:
es la metazeunerita. También magnificas son
las rosetas de tirolita, que con tamaños de hasta 2 cm de
diámetro se han recogido en el mismo lugar. En la parte
más baja de la cámara, en cambio, la tirolita se presenta
en microcristales tabulares que forman agregados paralelos
de brillo vítreo, curvándose progresivamente con la adición
de individuos. Finas láminas de hábito casi acicular, transparentes
y de brillo nacarado, acompañan a malaquita y azurita,
esta última frecuentemente cristalizada en minúsculos
grupos brillantes.
Puntualmente se ha recogido eritrina
cristalizada, malaquita bandeada y globular, así como
prismas milimétricos de azurita. El aragonito verde
y cuproso es muy abundante, rellena anchas fracturas
de la caliza en la parte superior de la mina.
MINAS
DE RIOTINTO
5.000 AÑOS DE MINERÍA

Estalactitas
de melanterita cuprosa.
El
inicio de la actividad minera en Riotinto parece remontarse
a tiempos de los Fenicios. Los múltiples descubrimientos
arqueológicos ponen de manifiesto los trabajos de los antiguos
en busca de cobre, plata y oro. Sin embargo, con periodos
intermitentes de actividad irregular, no es hasta 1873 cuando
se instaura una minería voluminosa y desarrollada con la
llegada de los ingleses, quienes adquieren los derechos
de la mina por una cantidad ridícula y se establecen en
régimen colonial, dando comienzo a la producción a cielo
abierto de mineral. Tras una serie de negociaciones, el
yacimiento retorna a manos españolas. La Compañía
Española de Minas de Riotinto, S.A, prosiguió la
explotación de las minas, modernizando las instalaciones
y mejorando las condiciones de vida de los trabajadores.
Se suceden varios cambios de nombre en la empresa, al tiempo
que se incorporan mejoras tecnológicas que culminan, en
1970, con la puesta en marcha del concentrador de gossan.
Cuando en 1986 la línea de producción de cobre entra en
crisis, el Pozo Alfredo cesa la extracción y queda
en mantenimiento, mientras que en Cerro Colorado
toda la actividad se reconduce al gossan. Corta Atalaya
fué reduciendo su producción de pirita hasta comienzos
de 1992, fecha en que se dió la última voladura. Las reservas
de oro se iban a agotar en enero de 1996, fecha del previsible
cierre definitivo de las Minas de Riotinto, pero el 20 de
septiembre de 1994, RTM anunció el cierre adelantado de
la mina en marzo del 95.
INSTALACIONES
LA CORTA ATALAYA: En 1907
se iniciaron de un modo casi accidental los trabajos a roza
abierta en la masa San Dionisio, a causa del hundimiento
de numerosos trabajos subterráneos de pequeña envergadura.
Se acometió entonces el desescombro y se prosiguió el desmonte
a cielo abierto, que actualmente rebasa los 90 Mt de material.
La Corta Atalaya tiene forma de elipse, cuyos
ejes miden 1.200 m x 900 m y una profundidad de 325 m (26
pisos a 12,5 m). Es una de las cortas más famosas y espectaculares
del mundo, aunque en nuestros días, se encuentra amenazada
de inundación hasta el 16 Piso debido al cese de bombeo
en Pozo Alfredo.
EL CERRO COLORADO: En 1966,
la "Rio Tinto Patiño " acometió la producción
de cobre en el gran proyecto de Cerro Colorado. Con
el inicio de la crisis, se aceleró la extracción del mineral
de más alta ley, quedando sin explotar la mayor parte del
yacimiento. Actualmente es el único núcleo de las Minas
de Riotinto que se mantiene en actividad (gossan).
LA CORTA LAGO: Dentro del
complejo de Cerro Colorado, destaca la Corta Lago
por su enorme valor arqueológico. Hace años,
la empresa reservó un reducido espacio para estudios de
esta naturaleza, pero pronto reparó en que las cuidadosas
excavaciones de los arqueólogos entorpecían el desarrollo
normal de la producción. Hoy día es normal que se extraigan
viejas escombreras con multitud de utensilios tipo lámparas,
vidrios, ladrillos, toberas, que van a parar a la machacadora.
Las excavadoras descubren con frecuencia galerías romanas,
sin que se realice la menor notificación o investigación
previa antes de proceder a su destrucción. Sin embargo,
también la empresa ha impulsado y financiado los trabajos
que culminaron con la apertura del Museo Minero, cuyos
fondos bibliográficos y arqueológicos son inestimables.
EL POZO ALFREDO: El Departamento
Alfredo es una gran mina subterránea cuyos primeros trabajos
son anteriores a Corta Atalaya. Inicialmente se explotó
la pirita de la masa San Dionisio mediante
cámaras y pilares, pasando posteriormente a corte y relleno
en los pisos superiores. Para conseguir una mayor recuperación
se instauró el banqueo en grandes cámaras, que es la técnica
que se vino empleando hasta el cese de labores. Pozo
Alfredo se dispone en 45 plantas a 12,5 m teniendo acceso
desde la calle hasta el 32 Piso por pozo vertical y mediante
plano inclinado desde el 23 Piso de Corta Atalaya. Las
aguas ácidas de la mina discurren entre los sulfuros masivos
y llegan a tener un pH inferior a 2, con un poder cáustico
importante. En 1989 y 1990, hubo en Riotinto fuertes lluvias
que colapsaron el cerco de seguridad de Corta Atalaya,
penetrando al interior de mina Alfredo un volumen
de agua que desbordó la capacidad de sus instalaciones de
embalse y desagüe. A causa de ello, hubo sendas inundaciones
desde el 45 hasta el 32 Piso, que ocasionaron graves destrozos:
el agua ácida disolvió literalmente la cinta transportadora,
una machacadora de mandíbulas y una subestación eléctrica,
entre otros equipos, que obligaron a la construcción de
una cámara acorazada de bombeo en el 45 Piso para evitar
nuevos desastres.
En Riotinto hubo otras explotaciones, que
el tiempo ha dejado obsoletas, pero de gran relevancia en
el pasado, como Filón Sur, Filón Norte o los
trabajos de las masas San Antonio y Planes, mediante
los Pozos Acceso y Rotilio, cuyos castilletes aún
se encuentran intactos.
MINERALES
La relación de especies que a lo largo
del tiempo se ha descrito en las Minas de Riotinto es enorme.
Sin embargo, muchas de ellas son minerales propios de cualquier
yacimiento cuprífero y que no ofrecen singularidad alguna,
apareciendo masivos en la mayoría de los casos. Por otra
parte, en la actualidad no resulta fácil averiguar en detalle
la posible diversidad de minerales de la montera, al encontrarse
ésta reducida ya a cantidades insignificantes. Se tiene
noticia, como es natural, de hallazgos de azurita, malaquita,
cuprita, erubescita, cobres nativos, goethita, covellina
y muchos otros que en nuestros días son harto difíciles
de recoger. Afortunadamente, la abundancia de algunos permite,
todavía hoy, encontrar en Cerro CoIorado bellos ejemplares
de cobre dendrítico a muro del gossan, así como vistosas
goethitas iridiscentes en este mismo material. De
cualquier modo, y siendo este gossan el mineral que hoy
se explota, las expectativas mineralógicas de Riotinto se
reducen cada día, al inundarse, por otra parte, las magníficas
mineralizaciones de sulfatos que se encuentran en el
Pozo Alfredo.
El Pozo Alfredo y su enorme trazado
de galerías se ramifica a lo largo de la masa San Dionisio,
la cual, lejos de ser una masa homogénea de pirita, presenta
variaciones espaciales de la ley en cobre, con zonas consideradas
de mineral polimetálico, así como una potente faja vertical
de cloritas cupríferas (hasta 1,5 % Cu) que fueron objeto
de los últimos trabajos. El contacto de la clorita con la
pirita es muy neto, y las aguas meteóricas que se filtran
por toda la Corta Atalaya atraviesan la clorita cargándose
de cationes alcalinos. La tremenda capacidad de disolución,
debida al carácter muy ácido de estas aguas, produce en
colaboración con la atmósfera de SO2 una activa reacción
con la pirita fracturada, dando lugar a la deposición de
una considerable costra de sulfatos neoformados.
De todos ellos, destacan algunos por su
abundancia y belleza, o bien por su rareza como especies
cristalizadas. En otras minas de Chile, la formación de
sulfatos complejos es frecuente y en algunos casos han recibido
el nombre de la localidad, como la coquimbita (Coquimbo)
y la copiapita (Copiapó). No obstante, en el 33 Piso
del Pozo Alfredo, no sólo se encuentran estas especies
en abundancia, sino que excelentes botriógenos y
mejores voltaitas han crecido profusamente en la
zona de cámaras y pilares en pirita. En particular, se ha
recogido voltaita cristalizada de hasta 1,5 cm con
las formas de cubo, rombododecaedro y octaedro.Buenos
cristales con dominancia del cubo se han encontrado también
en el 29 Piso.
Mención particular merece una rara sulfosal
de plomo, la gratonita, que apareció a principios
de los 80, en grandes cantidades tras la ejecución de una
voladura en el 23 Piso de Corta Atalaya. Más tarde,
se encontraría también en el nivel 290 del Pozo Alfredo.
Aunque suele tener un espesor milimétrico, la vena de
gratonita debió alcanzar un respetable tamaño, no
como tal mineral, sino como recubrimiento de una fractura
abierta en pirita. Los cristales, milimétricos, prismáticos
y de intenso brillo metálico están terminados por romboedro
y crecen sobre la pirita de grano fino. También en Perú
se describió gratonita, aunque la calidad de las muestras,
pese a su mayor tamaño, no admite comparación.
SAN
ANDRÉS
MAS PIROMORFITA

Piromorfita.
En
la colección del Museo Nacional de Ciencias Naturales, se
observan algunos ejemplares antiguos de piromorfita con
la procedencia de Villaviciosa de Córdoba, antecedente que
indica que no son un hallazgo precisamente reciente. Sin
embargo, en los años 80 parece redescubrirse la localidad
y durante un tiempo son abundantes en el mercado los lotes
de piromorfita cordobesa. Una progresiva escasez del material
hizo alcanzar precios sumamente elevados, quizá excesivos,
que por otra parte han permitido una presencia residual
de esta piromorfita en los expositores.
La mina San Andrés, fuente de este
material, se encuentra en las proximidades del pantano de
Puente Nuevo, en el paraje denominado "Cerro del Búfalo",
del término municipal de Espiel. En esta zona se enclavan
diversas minas de barita, hoy abandonadas, que en
conjunto llegaron a tener una cierta importancia económica.
Se trata de filones encajados en una roca granodiorítica
muy fracturada, con un cierto contenido en galena cuya alteración
ha dado lugar a las actuales piromorfitas. Mina San Andrés
se encuentra en una finca particular cuyo propietario
no permite visitas, de ni siquiera acreditadas expediciones
cientificas, ya que según él, los muchos coleccionistas
que visitan el lugar han ocasionado graves destrozos en
las instalaciones de proceso de mineral. La mina tiene dos
galerías, la inferior de las cuales es un socavón inclinado
que se ramifica. La extraordinaria fracturación del encajante
ha obligado a la colocación de cerchas de sostenimiento,
que no han sido suficientes para impedir grandes hundimientos.
Para explorar la mina, lo cual constituye hoy día una imprudencia
por su peligrosidad, es necesario introducirse por estrechos
huecos y penetrar en cavidades cuyos techos están al borde
del colapso. No obstante, todavía hay aficionados que, quizá
inconscientes del riesgo, penetran a la caza de las espectaculares
piromorfitas que acompañan a la matriz ferruginosa
lateral de los cuerpos de galena. La piromorfita
como tal es todavía abundante, aunque esta matriz tiende
a ser quebradiza y los ejemplares se desmoronan fácilmente.
En otros puntos, por el contrario, el plomo verde es sólido
y fácil de recolectar.
En sus características, la piromorfita
de San Andrés se presenta en morfologias variables,
desde prismas rectos a cristales abarrilados, llegando a
presentar hábitos aciculares. Más constante es el color,
habitualmente verde manzana con frecuentes transiciones
al amarillo. En ningún modo se da en estas piromorfitas
la riqueza de facetas, colores y zonados que presentan sus
homónimas de El Horcajo, aunque con frecuencia se
obtienen muestras de gran vistosidad por el contraste y
el brillo de los cristales. Muy frecuentes también son los
cristales de cerusita, que llegan a formar finas
láminas blanquecinas de varios centímetros, en muestras
muy delicadas.
LA
UNIÓN
MUSEO DE LA MINERÍA

Castillete
de la mina "En el Tranvía".
Las
posibilidades que ofrece el famoso distrito minero de La
Unión son múltiples, y en todo caso apetecibles. Nos encontramos
con una zona de profundas raíces mineras que han conformado
una naturaleza peculiar. Con anterioridad a las modernas
explotaciones a cielo abierto desarrolladas por Peñarroya,
descubrimos por toda la Sierra una red de pozos mineros
que en número superan el millar, muchos de los cuales conservan
algunas de sus instalaciones típicas, entre las que destacan
los castilletes que salpican toda la comarca.
Resultaría demasiado extenso remontarse
a tiempos antiguos y comenzar a describir el nacimiento
y apogeo de la minería en esta región, que data de la época
de ocupación romana. Incidiendo, sin embargo, en el estado
actual, el sector que nos ocupa se extiende más allá del
pueblo de la Unión, prolongándose hasta Portmán, Llano del
Beal, Los Belones y Alumbres. Iniciando el recorrido en
el mismo casco urbano de La Unión, donde puede visitarse
el Museo Minero, las alternativas son varias. Los
antiguos trabajos del Cabezo Rajado, donde posiblemente
se realizaron las primeras labores mineras de la Sierra,
nos ofrece la perspectiva de los desmontes a cielo abierto
y los dos pozos que la empresa Minas de Cartes S.A.
trabajó hasta fecha reciente. Aunque las escombreras actuales
son testimoniales y poco fructíferas, aun pueden encontrarse
algunas muestras de siderita, galena, blenda y
cuarzo, calcedonia en huecos de la greenalita. Al
pie del Cabezo Rajado se suceden numerosos pozos,
casi todos con sus edificaciones en ruina. En la mayoría
de los casos, las aguas han invadido las excavaciones profundas
y, salvo topografías favorables, suelen encontrarse a unos
100 metros de la superficie.
Saliendo del pueblo en la misma dirección,
se encuentra la Mina de EI Huerto, donde se han encontrado
excelentes muestras de blenda (variedad marmatita)
sobre calcita y cuarzo, y cuyo pozo de brocal
accesible es impresionante. Aún puede apreciarse la maquinaria
de extracción, en estado moderadamente bueno. Llama la atención
el diámetro de las poleas, muy considerable respecto a las
dimensiones del castillete, lo que nos da idea de la profundidad
del pozo.
Desde el Cabezo Rajado pueden observarse
los grandes desmontes de la Mina Brunita. Para acceder
a ella, se toma la carretera en dirección a Portmán, dejando
a la izquierda la Mina de Los Burros.
La Mina Brunita, donde se explotaron
menas de zinc y cantidades menores de galena, ha
sido criadero de interesantes especies minerales que todavía
hoy pueden buscarse en los grandes bloques de pirita.
Estas masas presentan abundantes geodas de cuarzo
microcristalino o carbonatos, que pueden albergar cristales
de fosfatos de hierro como la vivianita o la ludlamita.
También se han encontrado en estos bolos magníficos
cristales hexagonales de pirrotina y un raro silicato
de hierro: la cronstedtita. Entre las rarezas destacamos
las magnetitas aciculares y los cacoxenos. Continuando
por la carretera se llegará hasta Portmán, donde los vertidos
del lavadero Roberto han modificado el paisaje de
la Bahía. En esta localidad hay algunas minas subterráneas
en las que la variación del nivel de agua ha propiciado
la génesis de hermosos cristales de yeso, perseguidos
desde antiguo por aficionados y comerciantes. Si se decide
desviarse hacia Escombreras, puede visitarse la zona de
El Gorguel, donde hay minas abandonadas a ambos lados de
la carretera. A la derecha hay algunos pozos de sección
circular con agua en el fondo. Parece ser que a menor cota
y al otro lado de la carretera, estas aguas han sido las
responsables de la formación de unos yesos presentados
al mercado en 1993 (la procedencia era falsa, la correcta
es la mina "San Timoteo", en Portmán). Se trata
de ejemplares de cristal fino de gran pureza, transparencia
y brillo, que han sido objeto de búsqueda por numerosos
interesados a nivel local.
Como curiosidad podemos añadir que fue
una de las geodas más espectaculares de los últimos años,
apodada "la Geoda Blanca ", que contenia
millares de yesos, todos ellos de gran calidad, siendo
necesarios cuatro meses de meticuloso trabajo para su extracción.
Otra dirección posible de itinerario es
la carretera de La Manga. Bien señalizada se encuentra la
entrada al Descubierto EmiIia, antes propiedad de
Peñarroya y ahora de Portmán Golf a la espera
de que la Administración dé luz verde a la explotación.
En el Descubierto Emilia se ha trabajado el manto
de greenalita (o manto de los azules o de los silicatos),
que ha sido emplazamiento de buena cantidad de minerales
de interés. Son populares las geodas de siderita
naranja con cristales de yeso incoloros, asi
como blendas, galenas y alteraciones respectivas:
hemimorfitas microscópicas y cerusitas, algunas
aciculares. Cuarzos amatistas, calcedonias y
ópalos de diversos colores han sido también recogidos
en esta mina. Más famosa por sus blendas ha sido la Mina
Lola, cuyo acceso interior se realizaba mediante
escaleras. Son asimismo famosas las amatistas de
la Mina Los Pajaritos. Recientemente se han encontrado
pequeños cristales tornasolados de blenda en la mina Sultana.
Saliendo del Llano del Beal, se dispone a ambos lados de
la carretera una gran sucesión de pozos de mina. A la izquierda
se encuentra la también famosa Mina Victoria, con
una parte de cueva natural y otra de mina de manganeso donde
se extrajeron unas vistosas baritas naranjas de contorno
hexagonal. Más adelante por esta misma carretera se observan
los trabajos de la Mina del Niño Jesús, así llamada
porque solía ponerse un Belén en Navidades. De pequeño desarrollo
interior, ofrece pequeñas hemimorfitas con calcita
e hidrozincita, principalmente. El mineral es
muy abundante y fácil de recoger. Al otro lado de la carretera,
saliendo ya del Llano, se encuentra el acceso a la Mina
Haiti de manganeso, donde hay buenos ejemplares de
calcita lenticular, sobre nódulos de calcofanita.
Recientemente se han encontrado algunos raros minerales
de manganeso, tales como la calcofanita y hidroheterolita,
procedentes de la zona de El Llano.
A la altura de Los Belones, y tomando la
desviación hacia los campos de golf, encontramos numerosas
minas de manganeso de discreta profundidad pero gran extensión
en algunos casos. Resulta interesante la inspección de cualquiera
de ellas, puesto que con frecuencia se localizan cristales
de barita y calcita, asociados a curiosos
minerales de manganeso, principalmente pirolusitas, manganitas,
y romanechita. Algunas labores son accesibles únicamente
por el pozo, lo que de algún modo ha protegido sus minerales.
De este modo, descensos recientes con equipos de espeleología
han permitido la recuperación de vistosas geodas vírgenes
de barita. Se trata de una zona de grandes posibilidades.
Una última alternativa consiste en desviarnos por la pista
de Las Lajas, que nace desde el mismo casco urbano de La
Unión. Esta pista asciende por la ladera dejando a su paso
otra interminable sucesión de pozos, numerados uno a uno.
En el escombro de alguno de ellos se ha podido reconocer
galena entre pirita muy descompuesta, y en
la galería diversas formaciones sulfatadas, entre las que
se ha reconocido halotriquita, calcantita, melanterita
y enormes residuos de copiapita.
En las grandes explotaciones a cielo abierto
situadas entre las localidades de la Unión y Llano del Beal
han aparecido minerales de gran interés. En la Corta
San Valentín destacan las smithsonitas y monheimitas,
asociadas a hermosas cristalizaciones de cuarzo amatista
con galena y greenalita. Entre los minerales
secundarios son dignas de mención las cerusitas con
linaritas, malaquitas y azuritas.
En definitiva, se pone de manifiesto el
gran potencial mineralógico de la zona, si bien aún
queda mucho por investigar.
LA
VIRGEN
DIVERSIDAD EN LOS FOSFATOS

Aspecto
de las escombreras.
La
mina "La Virgen " se localiza en la zona
jienense de Sierra Morena, en un dominio granítico perteneciente
al batolito de Los Pedroches. Se trata de una región con
numerosos indicios de similares características, básicamente
filones hidrotermales de uranio-cobre, de escasa importancia
económica. Abandonados ya los trabajos de extracción, se
puede llevar a cabo la búsqueda de ejemplares en algunas
escombreras que, aunque reducidas, suelen ser muy productivas
en variedad y cantidad de muestras. Por tratarse de una
comarca muy parcelada, las minas se encuentran en el interior
de propiedades particulares, siendo necesario ponerse previamente
en contacto con los propietarios y solicitar la oportuna
autorización de la visita.
Aunque se conocen diversas referencias
sobre las características de estas mineralizaciones, parece
que es a partir de 1991 cuando se inicia un estudio mineralógico
más detallado de los yacimientos por las numerosas visitas
realizadas a las escombreras. Gracias a ello, se describieron
y comprobaron analíticamente especies de gran interés, algunas
de ellas como primera cita en España, por ejemplo el clorotilo,
cacoxeno y pseudomalaquita. Esta última ya se
conocía en el cortijo Trasierra de Oliva de Mérida, pero
en ejemplares mucho más discretos. A finales de 1991 eran
descubiertos en El Horcajo (Ciudad Real) los mejores cacoxenos
de España. Comprobaciones recientes permiten afirmar que
alrededor de esta mina existen otras con similar paragénesis,
lo cual las hace objeto del mayor interés coleccionístico
y científico. En ocasiones se trata sólo de trabajos de
investigación y reconocimiento superficial, pocillos y socavones,
pero con gran valor mineralógico.
Comencemos por aclarar que son pocas las
especies que se presentan cristalizadas en tamaños grandes.
Aunque es relativamente sencillo localizar muestras de torbernita
y agregados de pseudomalaquita que rondan o superan
el medio centímetro, los casos más espectaculares por su
calidad son las abundantes micromuestras de estos y muchos
otros minerales.
Las torbernitas de estos yacimientos
presentan excelente calidad y hábitos diversos. Las muestras
de mayor tamaño, también las más típicas, se componen de
finas placas cuadrangulares brillantes y de intenso color
verde. Esto las distingue radicalmente de la mayoría de
torbernitas que conocemos en España, donde la deshidratación
parcial conduce a una pérdida de color y brillo. Los ejemplares
de Andújar, en cambio, son enormemente estables y conservan
una transparencia y brillo vítreo que las hace atractivas
en extremo. Una segunda topología observada se manifiesta
como cristales un poco más gruesos, que ya muestran truncaciones
en sus vértices como consecuencia de un incipiente desarrollo
de la bipirámide de primer orden. El brillo es vítreo o
ligeramente nacarado en las caras basases. Por
último, se encuentran pequeños cristales de aproximadamente
1 mm o inferiores, con manifiesto desarrollo bipiramidal,
transparentes y de brillo vítreo, muy espectaculares.
También interesantes resultan las pseudomalaquitas
cristalizadas que estos yacimientos ofrecen con abundancia.
Mucho más frecuente que la malaquita, el mineral
forma rellenos de fisuras en el jaspe, con un característico
veteado negro por inclusiones de tenorita (sin confirmar).
En otras ocasiones, se ha desarrollado de manera aislada
en grupos de color verde oscuro y brillo vítreo. No menos
vistosas resultan las muestras globulares, de color más
pálido y textura fibrosorradiada.
Puntualmente se han encontrado ejemplares
de otras especies con una calidad muy notable, aunque de
pequeño tamaño. Destacan algunas cupritas vítreas
y perfectas, en general octaédricas o con algunas modificaciones
por rombododecaedro. Aunque lo normal es que muestren un
discreto brillo submetálico, se han recogido escasos pero
espectaculares cristales rojos con fuerte brillo y reflejos
internos. Los clorotilos aparecen en finos agregados
capilares de color verde claro, muy dispersos en pequeñas
geodas del jaspe. El cacoxeno ha aparecido puntualmente,
como diminutas flores de acículas doradas. También se han
localizado hermosos cristales prismáticos de libethenita
y de olivenita, así como agregados radiales de
wavellita blanca. Escasos pero magníficos cristales
incoloros o amarillentos de barita han aparecido
también en geodas del sulfuro masivo y del jaspe.
YACIMIENTOS
AMENAZADOS

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