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Número 0
1994


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Revistas

PANTOJA
OTRA FORMA DE ARAGONITO

Aragonito expuesto a luz ultravioleta.

El aragonito es un mineral muy común en España. El nuestro, es un país privilegiado para esta especie mineral. Dejando de lado las populares maclas pseudohexagonales que siembran los terrenos triásicos de Guadalajara, Cuenca, Soria,..., se tienen numerosos yacimientos donde el aragonito se presenta con otros hábitos.

Son famosos los agregados coraloides procedentes de las monteras de las minas de hierro y zinc de Santander, los tintados de verde de la mina Profunda (Villamanín), o de azul en la mina leonesa de Toral de los Vados, o de rosa en la mina de cobalto de Peñamellera, o las masas bandeadas de otros innumerables yacimientos metálicos de la Peninsula. Pero pocos de estos mencionados reúnen al mismo tiempo la calidad y estética de los aragonitos de Pantoja.

No encontramos en Pantoja otra especie mineral aparte de este carbonato cálcico. Quizás el yacimiento pueda presentársenos aburrido desde el punto de vista mineralógico, pero la calidad de las numerosas muestras compensa sobradamente esta monotonía mineral.

A pocos km de Toledo, Pantoja es una localidad relativamente reciente para la recogida de aragonitos. Situados en la plaza misma del pueblo, tomamos como referencia la pista de tierra que lleva a la vieja fábrica de ladrillos, para la cual las enormes canteras de arcilla colindantes cobran sentido. Las explotaciones comenzaron a principios de los ochenta, pero no es hasta algunos años más tarde cuando empiezan a verse los primeros ejemplares procedentes de la localidad en algunas ferias y mercadillos de minerales. Llevados por la curiosidad y la calidad de las muestras, algunos coleccionistas se dedicaron a la búsqueda y localización de las canteras y niveles portadores. En 1989 se descubren varios de estos niveles, y el yacimiento se populariza.

Son varias las canteras donde podemos recoger ejemplares. Esta labor de localización se ve dificultada por la geología de la zona, sencilla y monótona al mismo tiempo: depósitos horizontales de arenas y arcillas miocenas de origen fluvial, en los que, a veces, rompen la homogeneidad algunos niveles conglomeráticos y carbonatados de origen edáfico.

Los niveles arcillosos de la serie se reconocen por sus destacadas coloraciones rojizas y verde-azuladas, indicativas estas últimas de procesos reductores provocados por la materia orgánica acumulada. Es en ésta, precisamente, donde encontramos las causas responsables de la formación de las cavidades donde posteriormente se alojarán los aragonitos. La materia orgánica en putrefacción generaría gran cantidad de gases que quedarían atrapados en forma de burbujas, más o menos esféricas, en una arcilla embebida en agua.

Durante una etapa posterior en la evolución del sedimento, se produce la removilización de los carbonatos dispersos en la arcilla ocupando las cavidades formadas anteriormente, y cristalizando como aragonito; éstos no aparecen flotando en la cavidad, sino que suelen encontrarse ligeramente adheridos a las paredes, por lo que hay que ser extremadamente cuidadoso a la hora de abrir estas pequeñas geodas.

Los aragonitos se observan tanto en una como en otra arcilla, y aparecen a partir de una determinada altura en cada cantera. Una vez reconocido el nivel portador es necesaria la movilización de importantes volúmenes de material que puede proporcionarnos decenas de vistosos ejemplares.

El aragonito se presenta en grupos radiales de finas agujas semejando la morfología de un erizo. Su tamaño medio es de 2 cm, aunque podemos encontrarlos desde milimétricos hasta diámetros de 6 cm. La coloración también ofrece variaciones: desde el tono melado pálido (fuertemente fosforescentes con luz ultravioleta) hasta un llamativo amarillo anaranjado, mucho menos frecuente. Las agujas de aragonito son más o menos transparentes según su grosor. En aquellas de tipo capilar puede apreciarse perfectamente, con los debidos aumentos ópticos, la sección rómbica del prisma y la terminación del cristal.

La densidad de nódulos ocupados por agregados radiales disminuye según ascendemos respecto al nivel portador, encontrándose en ocasiones aragonitos que responden a una morfología bien diferenciada de la anterior. En estos casos, el aragonito, en forma de finísimas y brillantes agujas blancas, tapiza las paredes de las cavidades. También se pueden observar amplias zonas de nódulos vacíos en los que el carbonato se ha disuelto dejando el hueco.

La arcilla no es un material particularmente agradecido, y aunque no es duro, sí es extremadamente tenaz. La disminución de volúmen que acompaña a su desecación abre peligrosas grietas en los taludes, que ponen la pared en condiciones de máxima inestabilidad. Este hecho, unido a la gran cantidad de material a desmontar, nos lleva a extremar las precauciones a la hora de obtener algunas piezas, que sin duda compensarán el esfuerzo.

 

MINA PROFUNDA
MINERALES EXCLUSIVOS

Metazeunerita.

Mina Profunda es un antiguo trabajo de origen romano, localizado entre los pueblos leoneses de Cármenes y Villamanín. Es la explotación más importante de una serie de discretas labores que, con objeto de extraer el cobre, se suceden en esta zona. Muy próxima a Profunda se encuentra la mina Providencia, relacionada también con un hidrotermalismo asociado a falla que mineraliza la Caliza de Montaña. Mientras que la mina Providencia tuvo que ser abandonada por los resultados negativos de la investigación y los problemas de desagüe, en Profunda se realizaron nuevas investigaciones que revelaron cobalto, níquel y uranio, pero nunca en cantidades explotables

En la actualidad, la mina Profunda es parcialmente accesible desde la Collada de Cármenes, y aún es posible la búsqueda de muestras en su escombrera y en el frente de algunas bolsadas, todavía con mineral. Aunque la relación de especies descrita hasta el momento es muy elevada, sólo algunas de ellas pueden ofrecer interés coleccionistico, apareciendo las demás en forma masiva o bien en cantidades inapreciables. El mineral primario aparece profundamente reemplazado, reconociéndose todavía finas texturas de calcopirita en tránsito a bornita, así como estrechas vetillas de tennantita. A su vez, se observa la intensa oxidación de los minerales asociados, que originan una profusa cantidad de arseniatos y carbonatos. Por sus cristalizaciones y rareza son destacables las zeuneritas que, no sin dificultad, aparecen a media altura del talud. Se trata de cristales de contorno cuadrangular, sin desarrollo de bipirámide, que muestran un espectacular color verde oscuro, extremadamente brillantes. Lamentablemente, la zeunerita es una de las micas de uranio con tendencia a deshidratarse parcialmente, transformándose en ejemplares de color verde claro, perdiendo la transparencia y tornando el brillo vítreo en nacarado: es la metazeunerita. También magnificas son las rosetas de tirolita, que con tamaños de hasta 2 cm de diámetro se han recogido en el mismo lugar. En la parte más baja de la cámara, en cambio, la tirolita se presenta en microcristales tabulares que forman agregados paralelos de brillo vítreo, curvándose progresivamente con la adición de individuos. Finas láminas de hábito casi acicular, transparentes y de brillo nacarado, acompañan a malaquita y azurita, esta última frecuentemente cristalizada en minúsculos grupos brillantes.

Puntualmente se ha recogido eritrina cristalizada, malaquita bandeada y globular, así como prismas milimétricos de azurita. El aragonito verde y cuproso es muy abundante, rellena anchas fracturas de la caliza en la parte superior de la mina.

 

MINAS DE RIOTINTO
5.000 AÑOS DE MINERÍA

Estalactitas de melanterita cuprosa.

El inicio de la actividad minera en Riotinto parece remontarse a tiempos de los Fenicios. Los múltiples descubrimientos arqueológicos ponen de manifiesto los trabajos de los antiguos en busca de cobre, plata y oro. Sin embargo, con periodos intermitentes de actividad irregular, no es hasta 1873 cuando se instaura una minería voluminosa y desarrollada con la llegada de los ingleses, quienes adquieren los derechos de la mina por una cantidad ridícula y se establecen en régimen colonial, dando comienzo a la producción a cielo abierto de mineral. Tras una serie de negociaciones, el yacimiento retorna a manos españolas. La Compañía Española de Minas de Riotinto, S.A, prosiguió la explotación de las minas, modernizando las instalaciones y mejorando las condiciones de vida de los trabajadores. Se suceden varios cambios de nombre en la empresa, al tiempo que se incorporan mejoras tecnológicas que culminan, en 1970, con la puesta en marcha del concentrador de gossan. Cuando en 1986 la línea de producción de cobre entra en crisis, el Pozo Alfredo cesa la extracción y queda en mantenimiento, mientras que en Cerro Colorado toda la actividad se reconduce al gossan. Corta Atalaya fué reduciendo su producción de pirita hasta comienzos de 1992, fecha en que se dió la última voladura. Las reservas de oro se iban a agotar en enero de 1996, fecha del previsible cierre definitivo de las Minas de Riotinto, pero el 20 de septiembre de 1994, RTM anunció el cierre adelantado de la mina en marzo del 95.

INSTALACIONES

LA CORTA ATALAYA: En 1907 se iniciaron de un modo casi accidental los trabajos a roza abierta en la masa San Dionisio, a causa del hundimiento de numerosos trabajos subterráneos de pequeña envergadura. Se acometió entonces el desescombro y se prosiguió el desmonte a cielo abierto, que actualmente rebasa los 90 Mt de material. La Corta Atalaya tiene forma de elipse, cuyos ejes miden 1.200 m x 900 m y una profundidad de 325 m (26 pisos a 12,5 m). Es una de las cortas más famosas y espectaculares del mundo, aunque en nuestros días, se encuentra amenazada de inundación hasta el 16 Piso debido al cese de bombeo en Pozo Alfredo.

EL CERRO COLORADO: En 1966, la "Rio Tinto Patiño " acometió la producción de cobre en el gran proyecto de Cerro Colorado. Con el inicio de la crisis, se aceleró la extracción del mineral de más alta ley, quedando sin explotar la mayor parte del yacimiento. Actualmente es el único núcleo de las Minas de Riotinto que se mantiene en actividad (gossan).

LA CORTA LAGO: Dentro del complejo de Cerro Colorado, destaca la Corta Lago por su enorme valor arqueológico. Hace años, la empresa reservó un reducido espacio para estudios de esta naturaleza, pero pronto reparó en que las cuidadosas excavaciones de los arqueólogos entorpecían el desarrollo normal de la producción. Hoy día es normal que se extraigan viejas escombreras con multitud de utensilios tipo lámparas, vidrios, ladrillos, toberas, que van a parar a la machacadora. Las excavadoras descubren con frecuencia galerías romanas, sin que se realice la menor notificación o investigación previa antes de proceder a su destrucción. Sin embargo, también la empresa ha impulsado y financiado los trabajos que culminaron con la apertura del Museo Minero, cuyos fondos bibliográficos y arqueológicos son inestimables.

EL POZO ALFREDO: El Departamento Alfredo es una gran mina subterránea cuyos primeros trabajos son anteriores a Corta Atalaya. Inicialmente se explotó la pirita de la masa San Dionisio mediante cámaras y pilares, pasando posteriormente a corte y relleno en los pisos superiores. Para conseguir una mayor recuperación se instauró el banqueo en grandes cámaras, que es la técnica que se vino empleando hasta el cese de labores. Pozo Alfredo se dispone en 45 plantas a 12,5 m teniendo acceso desde la calle hasta el 32 Piso por pozo vertical y mediante plano inclinado desde el 23 Piso de Corta Atalaya. Las aguas ácidas de la mina discurren entre los sulfuros masivos y llegan a tener un pH inferior a 2, con un poder cáustico importante. En 1989 y 1990, hubo en Riotinto fuertes lluvias que colapsaron el cerco de seguridad de Corta Atalaya, penetrando al interior de mina Alfredo un volumen de agua que desbordó la capacidad de sus instalaciones de embalse y desagüe. A causa de ello, hubo sendas inundaciones desde el 45 hasta el 32 Piso, que ocasionaron graves destrozos: el agua ácida disolvió literalmente la cinta transportadora, una machacadora de mandíbulas y una subestación eléctrica, entre otros equipos, que obligaron a la construcción de una cámara acorazada de bombeo en el 45 Piso para evitar nuevos desastres.

En Riotinto hubo otras explotaciones, que el tiempo ha dejado obsoletas, pero de gran relevancia en el pasado, como Filón Sur, Filón Norte o los trabajos de las masas San Antonio y Planes, mediante los Pozos Acceso y Rotilio, cuyos castilletes aún se encuentran intactos.

MINERALES

La relación de especies que a lo largo del tiempo se ha descrito en las Minas de Riotinto es enorme. Sin embargo, muchas de ellas son minerales propios de cualquier yacimiento cuprífero y que no ofrecen singularidad alguna, apareciendo masivos en la mayoría de los casos. Por otra parte, en la actualidad no resulta fácil averiguar en detalle la posible diversidad de minerales de la montera, al encontrarse ésta reducida ya a cantidades insignificantes. Se tiene noticia, como es natural, de hallazgos de azurita, malaquita, cuprita, erubescita, cobres nativos, goethita, covellina y muchos otros que en nuestros días son harto difíciles de recoger. Afortunadamente, la abundancia de algunos permite, todavía hoy, encontrar en Cerro CoIorado bellos ejemplares de cobre dendrítico a muro del gossan, así como vistosas goethitas iridiscentes en este mismo material. De cualquier modo, y siendo este gossan el mineral que hoy se explota, las expectativas mineralógicas de Riotinto se reducen cada día, al inundarse, por otra parte, las magníficas mineralizaciones de sulfatos que se encuentran en el Pozo Alfredo.

El Pozo Alfredo y su enorme trazado de galerías se ramifica a lo largo de la masa San Dionisio, la cual, lejos de ser una masa homogénea de pirita, presenta variaciones espaciales de la ley en cobre, con zonas consideradas de mineral polimetálico, así como una potente faja vertical de cloritas cupríferas (hasta 1,5 % Cu) que fueron objeto de los últimos trabajos. El contacto de la clorita con la pirita es muy neto, y las aguas meteóricas que se filtran por toda la Corta Atalaya atraviesan la clorita cargándose de cationes alcalinos. La tremenda capacidad de disolución, debida al carácter muy ácido de estas aguas, produce en colaboración con la atmósfera de SO2 una activa reacción con la pirita fracturada, dando lugar a la deposición de una considerable costra de sulfatos neoformados.

De todos ellos, destacan algunos por su abundancia y belleza, o bien por su rareza como especies cristalizadas. En otras minas de Chile, la formación de sulfatos complejos es frecuente y en algunos casos han recibido el nombre de la localidad, como la coquimbita (Coquimbo) y la copiapita (Copiapó). No obstante, en el 33 Piso del Pozo Alfredo, no sólo se encuentran estas especies en abundancia, sino que excelentes botriógenos y mejores voltaitas han crecido profusamente en la zona de cámaras y pilares en pirita. En particular, se ha recogido voltaita cristalizada de hasta 1,5 cm con las formas de cubo, rombododecaedro y octaedro.Buenos cristales con dominancia del cubo se han encontrado también en el 29 Piso.

Mención particular merece una rara sulfosal de plomo, la gratonita, que apareció a principios de los 80, en grandes cantidades tras la ejecución de una voladura en el 23 Piso de Corta Atalaya. Más tarde, se encontraría también en el nivel 290 del Pozo Alfredo. Aunque suele tener un espesor milimétrico, la vena de gratonita debió alcanzar un respetable tamaño, no como tal mineral, sino como recubrimiento de una fractura abierta en pirita. Los cristales, milimétricos, prismáticos y de intenso brillo metálico están terminados por romboedro y crecen sobre la pirita de grano fino. También en Perú se describió gratonita, aunque la calidad de las muestras, pese a su mayor tamaño, no admite comparación.

 

SAN ANDRÉS
MAS PIROMORFITA

Piromorfita.

En la colección del Museo Nacional de Ciencias Naturales, se observan algunos ejemplares antiguos de piromorfita con la procedencia de Villaviciosa de Córdoba, antecedente que indica que no son un hallazgo precisamente reciente. Sin embargo, en los años 80 parece redescubrirse la localidad y durante un tiempo son abundantes en el mercado los lotes de piromorfita cordobesa. Una progresiva escasez del material hizo alcanzar precios sumamente elevados, quizá excesivos, que por otra parte han permitido una presencia residual de esta piromorfita en los expositores.

La mina San Andrés, fuente de este material, se encuentra en las proximidades del pantano de Puente Nuevo, en el paraje denominado "Cerro del Búfalo", del término municipal de Espiel. En esta zona se enclavan diversas minas de barita, hoy abandonadas, que en conjunto llegaron a tener una cierta importancia económica. Se trata de filones encajados en una roca granodiorítica muy fracturada, con un cierto contenido en galena cuya alteración ha dado lugar a las actuales piromorfitas. Mina San Andrés se encuentra en una finca particular cuyo propietario no permite visitas, de ni siquiera acreditadas expediciones cientificas, ya que según él, los muchos coleccionistas que visitan el lugar han ocasionado graves destrozos en las instalaciones de proceso de mineral. La mina tiene dos galerías, la inferior de las cuales es un socavón inclinado que se ramifica. La extraordinaria fracturación del encajante ha obligado a la colocación de cerchas de sostenimiento, que no han sido suficientes para impedir grandes hundimientos. Para explorar la mina, lo cual constituye hoy día una imprudencia por su peligrosidad, es necesario introducirse por estrechos huecos y penetrar en cavidades cuyos techos están al borde del colapso. No obstante, todavía hay aficionados que, quizá inconscientes del riesgo, penetran a la caza de las espectaculares piromorfitas que acompañan a la matriz ferruginosa lateral de los cuerpos de galena. La piromorfita como tal es todavía abundante, aunque esta matriz tiende a ser quebradiza y los ejemplares se desmoronan fácilmente. En otros puntos, por el contrario, el plomo verde es sólido y fácil de recolectar.

En sus características, la piromorfita de San Andrés se presenta en morfologias variables, desde prismas rectos a cristales abarrilados, llegando a presentar hábitos aciculares. Más constante es el color, habitualmente verde manzana con frecuentes transiciones al amarillo. En ningún modo se da en estas piromorfitas la riqueza de facetas, colores y zonados que presentan sus homónimas de El Horcajo, aunque con frecuencia se obtienen muestras de gran vistosidad por el contraste y el brillo de los cristales. Muy frecuentes también son los cristales de cerusita, que llegan a formar finas láminas blanquecinas de varios centímetros, en muestras muy delicadas.

 

LA UNIÓN
MUSEO DE LA MINERÍA

Castillete de la mina  "En el Tranvía".

Las posibilidades que ofrece el famoso distrito minero de La Unión son múltiples, y en todo caso apetecibles. Nos encontramos con una zona de profundas raíces mineras que han conformado una naturaleza peculiar. Con anterioridad a las modernas explotaciones a cielo abierto desarrolladas por Peñarroya, descubrimos por toda la Sierra una red de pozos mineros que en número superan el millar, muchos de los cuales conservan algunas de sus instalaciones típicas, entre las que destacan los castilletes que salpican toda la comarca.

Resultaría demasiado extenso remontarse a tiempos antiguos y comenzar a describir el nacimiento y apogeo de la minería en esta región, que data de la época de ocupación romana. Incidiendo, sin embargo, en el estado actual, el sector que nos ocupa se extiende más allá del pueblo de la Unión, prolongándose hasta Portmán, Llano del Beal, Los Belones y Alumbres. Iniciando el recorrido en el mismo casco urbano de La Unión, donde puede visitarse el Museo Minero, las alternativas son varias. Los antiguos trabajos del Cabezo Rajado, donde posiblemente se realizaron las primeras labores mineras de la Sierra, nos ofrece la perspectiva de los desmontes a cielo abierto y los dos pozos que la empresa Minas de Cartes S.A. trabajó hasta fecha reciente. Aunque las escombreras actuales son testimoniales y poco fructíferas, aun pueden encontrarse algunas muestras de siderita, galena, blenda y cuarzo, calcedonia en huecos de la greenalita. Al pie del Cabezo Rajado se suceden numerosos pozos, casi todos con sus edificaciones en ruina. En la mayoría de los casos, las aguas han invadido las excavaciones profundas y, salvo topografías favorables, suelen encontrarse a unos 100 metros de la superficie.

Saliendo del pueblo en la misma dirección, se encuentra la Mina de EI Huerto, donde se han encontrado excelentes muestras de blenda (variedad marmatita) sobre calcita y cuarzo, y cuyo pozo de brocal accesible es impresionante. Aún puede apreciarse la maquinaria de extracción, en estado moderadamente bueno. Llama la atención el diámetro de las poleas, muy considerable respecto a las dimensiones del castillete, lo que nos da idea de la profundidad del pozo.

Desde el Cabezo Rajado pueden observarse los grandes desmontes de la Mina Brunita. Para acceder a ella, se toma la carretera en dirección a Portmán, dejando a la izquierda la Mina de Los Burros.

La Mina Brunita, donde se explotaron menas de zinc y cantidades menores de galena, ha sido criadero de interesantes especies minerales que todavía hoy pueden buscarse en los grandes bloques de pirita. Estas masas presentan abundantes geodas de cuarzo microcristalino o carbonatos, que pueden albergar cristales de fosfatos de hierro como la vivianita o la ludlamita. También se han encontrado en estos bolos magníficos cristales hexagonales de pirrotina y un raro silicato de hierro: la cronstedtita. Entre las rarezas destacamos las magnetitas aciculares y los cacoxenos. Continuando por la carretera se llegará hasta Portmán, donde los vertidos del lavadero Roberto han modificado el paisaje de la Bahía. En esta localidad hay algunas minas subterráneas en las que la variación del nivel de agua ha propiciado la génesis de hermosos cristales de yeso, perseguidos desde antiguo por aficionados y comerciantes. Si se decide desviarse hacia Escombreras, puede visitarse la zona de El Gorguel, donde hay minas abandonadas a ambos lados de la carretera. A la derecha hay algunos pozos de sección circular con agua en el fondo. Parece ser que a menor cota y al otro lado de la carretera, estas aguas han sido las responsables de la formación de unos yesos presentados al mercado en 1993 (la procedencia era falsa, la correcta es la mina "San Timoteo", en Portmán). Se trata de ejemplares de cristal fino de gran pureza, transparencia y brillo, que han sido objeto de búsqueda por numerosos interesados a nivel local.

Como curiosidad podemos añadir que fue una de las geodas más espectaculares de los últimos años, apodada "la Geoda Blanca ", que contenia millares de yesos, todos ellos de gran calidad, siendo necesarios cuatro meses de meticuloso trabajo para su extracción.

Otra dirección posible de itinerario es la carretera de La Manga. Bien señalizada se encuentra la entrada al Descubierto EmiIia, antes propiedad de Peñarroya y ahora de Portmán Golf a la espera de que la Administración dé luz verde a la explotación. En el Descubierto Emilia se ha trabajado el manto de greenalita (o manto de los azules o de los silicatos), que ha sido emplazamiento de buena cantidad de minerales de interés. Son populares las geodas de siderita naranja con cristales de yeso incoloros, asi como blendas, galenas y alteraciones respectivas: hemimorfitas microscópicas y cerusitas, algunas aciculares. Cuarzos amatistas, calcedonias y ópalos de diversos colores han sido también recogidos en esta mina. Más famosa por sus blendas ha sido la Mina Lola, cuyo acceso interior se realizaba mediante escaleras. Son asimismo famosas las amatistas de la Mina Los Pajaritos. Recientemente se han encontrado pequeños cristales tornasolados de blenda en la mina Sultana. Saliendo del Llano del Beal, se dispone a ambos lados de la carretera una gran sucesión de pozos de mina. A la izquierda se encuentra la también famosa Mina Victoria, con una parte de cueva natural y otra de mina de manganeso donde se extrajeron unas vistosas baritas naranjas de contorno hexagonal. Más adelante por esta misma carretera se observan los trabajos de la Mina del Niño Jesús, así llamada porque solía ponerse un Belén en Navidades. De pequeño desarrollo interior, ofrece pequeñas hemimorfitas con calcita e hidrozincita, principalmente. El mineral es muy abundante y fácil de recoger. Al otro lado de la carretera, saliendo ya del Llano, se encuentra el acceso a la Mina Haiti de manganeso, donde hay buenos ejemplares de calcita lenticular, sobre nódulos de calcofanita. Recientemente se han encontrado algunos raros minerales de manganeso, tales como la calcofanita y hidroheterolita, procedentes de la zona de El Llano.

A la altura de Los Belones, y tomando la desviación hacia los campos de golf, encontramos numerosas minas de manganeso de discreta profundidad pero gran extensión en algunos casos. Resulta interesante la inspección de cualquiera de ellas, puesto que con frecuencia se localizan cristales de barita y calcita, asociados a curiosos minerales de manganeso, principalmente pirolusitas, manganitas, y romanechita. Algunas labores son accesibles únicamente por el pozo, lo que de algún modo ha protegido sus minerales. De este modo, descensos recientes con equipos de espeleología han permitido la recuperación de vistosas geodas vírgenes de barita. Se trata de una zona de grandes posibilidades. Una última alternativa consiste en desviarnos por la pista de Las Lajas, que nace desde el mismo casco urbano de La Unión. Esta pista asciende por la ladera dejando a su paso otra interminable sucesión de pozos, numerados uno a uno. En el escombro de alguno de ellos se ha podido reconocer galena entre pirita muy descompuesta, y en la galería diversas formaciones sulfatadas, entre las que se ha reconocido halotriquita, calcantita, melanterita y enormes residuos de copiapita.

En las grandes explotaciones a cielo abierto situadas entre las localidades de la Unión y Llano del Beal han aparecido minerales de gran interés. En la Corta San Valentín destacan las smithsonitas y monheimitas, asociadas a hermosas cristalizaciones de cuarzo amatista con galena y greenalita. Entre los minerales secundarios son dignas de mención las cerusitas con linaritas, malaquitas y azuritas.

En definitiva, se pone de manifiesto el gran potencial mineralógico de la zona, si bien aún queda mucho por investigar.

 

LA VIRGEN
DIVERSIDAD EN LOS FOSFATOS

Aspecto de las escombreras.

La mina "La Virgen " se localiza en la zona jienense de Sierra Morena, en un dominio granítico perteneciente al batolito de Los Pedroches. Se trata de una región con numerosos indicios de similares características, básicamente filones hidrotermales de uranio-cobre, de escasa importancia económica. Abandonados ya los trabajos de extracción, se puede llevar a cabo la búsqueda de ejemplares en algunas escombreras que, aunque reducidas, suelen ser muy productivas en variedad y cantidad de muestras. Por tratarse de una comarca muy parcelada, las minas se encuentran en el interior de propiedades particulares, siendo necesario ponerse previamente en contacto con los propietarios y solicitar la oportuna autorización de la visita.

Aunque se conocen diversas referencias sobre las características de estas mineralizaciones, parece que es a partir de 1991 cuando se inicia un estudio mineralógico más detallado de los yacimientos por las numerosas visitas realizadas a las escombreras. Gracias a ello, se describieron y comprobaron analíticamente especies de gran interés, algunas de ellas como primera cita en España, por ejemplo el clorotilo, cacoxeno y pseudomalaquita. Esta última ya se conocía en el cortijo Trasierra de Oliva de Mérida, pero en ejemplares mucho más discretos. A finales de 1991 eran descubiertos en El Horcajo (Ciudad Real) los mejores cacoxenos de España. Comprobaciones recientes permiten afirmar que alrededor de esta mina existen otras con similar paragénesis, lo cual las hace objeto del mayor interés coleccionístico y científico. En ocasiones se trata sólo de trabajos de investigación y reconocimiento superficial, pocillos y socavones, pero con gran valor mineralógico.

Comencemos por aclarar que son pocas las especies que se presentan cristalizadas en tamaños grandes. Aunque es relativamente sencillo localizar muestras de torbernita y agregados de pseudomalaquita que rondan o superan el medio centímetro, los casos más espectaculares por su calidad son las abundantes micromuestras de estos y muchos otros minerales.

Las torbernitas de estos yacimientos presentan excelente calidad y hábitos diversos. Las muestras de mayor tamaño, también las más típicas, se componen de finas placas cuadrangulares brillantes y de intenso color verde. Esto las distingue radicalmente de la mayoría de torbernitas que conocemos en España, donde la deshidratación parcial conduce a una pérdida de color y brillo. Los ejemplares de Andújar, en cambio, son enormemente estables y conservan una transparencia y brillo vítreo que las hace atractivas en extremo. Una segunda topología observada se manifiesta como cristales un poco más gruesos, que ya muestran truncaciones en sus vértices como consecuencia de un incipiente desarrollo de la bipirámide de primer orden. El brillo es vítreo o ligeramente nacarado en las caras basases. Por último, se encuentran pequeños cristales de aproximadamente 1 mm o inferiores, con manifiesto desarrollo bipiramidal, transparentes y de brillo vítreo, muy espectaculares.

También interesantes resultan las pseudomalaquitas cristalizadas que estos yacimientos ofrecen con abundancia. Mucho más frecuente que la malaquita, el mineral forma rellenos de fisuras en el jaspe, con un característico veteado negro por inclusiones de tenorita (sin confirmar). En otras ocasiones, se ha desarrollado de manera aislada en grupos de color verde oscuro y brillo vítreo. No menos vistosas resultan las muestras globulares, de color más pálido y textura fibrosorradiada.

Puntualmente se han encontrado ejemplares de otras especies con una calidad muy notable, aunque de pequeño tamaño. Destacan algunas cupritas vítreas y perfectas, en general octaédricas o con algunas modificaciones por rombododecaedro. Aunque lo normal es que muestren un discreto brillo submetálico, se han recogido escasos pero espectaculares cristales rojos con fuerte brillo y reflejos internos. Los clorotilos aparecen en finos agregados capilares de color verde claro, muy dispersos en pequeñas geodas del jaspe. El cacoxeno ha aparecido puntualmente, como diminutas flores de acículas doradas. También se han localizado hermosos cristales prismáticos de libethenita y de olivenita, así como agregados radiales de wavellita blanca. Escasos pero magníficos cristales incoloros o amarillentos de barita han aparecido también en geodas del sulfuro masivo y del jaspe.

 

YACIMIENTOS AMENAZADOS

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