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Número 0
1994


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ALIVA
DONDE LA BLENDA ES ARTE

Blenda con calcita.

Uno de los yacimientos clásicos españoles, que más fama mundial ha adquirido, es el de Áliva (Cantabria), de donde proceden las blendas de mejor calidad del mundo, tanto por su transparencia, variedad de colores, pureza y cantidad (popularmente conocida en nuestro país como blenda acaramelada).

Las minas de Áliva se encuentran enclavadas en el macizo central de los Picos de Europa, al pie de Peña Vieja (2.613 m. de altitud). El acceso puede realizarse por camino de tierra desde Espinama, o bien desde el teleférico de Fuente Dé, tomando el camino hacia el Chalet Real.

Si bien las mejores blendas que han surtido a las colecciones de todo el mundo proceden de las ya inactivas minas de Áliva, existen otras minas en la región, que también suministraron buenos ejemplares de blenda y calaminas (término utilizado, en general, para la smithsonita con hidrozincita y hemimorfita asociada), y entre las que se encuentran las de Lloroza-AItaiz-Liordes (casi exclusivamente de calaminas), Ándara (blenda acaramelada y calamina) y Tresviso-La Hermida (blenda y calamina).

Todos estos yacimientos fueron descubiertos casi simultáneamente en el año 1859, comenzando los trabajos de infraestructura en esta misma fecha por la Sociedad "La Providencia", y tuvo que desembolsar inicialmente una gran cantidad de dinero para la construcción de los accesos a las minas, bien desde La Hermida para acceder al grupo minero de Ándara, bien desde Espinama para llevar a cabo las explotaciones de Áliva y Altaiz. El mineral era entonces transportado en barcazas por el rio Deva desde La Hermida hasta la Ría de Tina Mayor. En el año 1885 la Real Compañía Asturiana de Minas se hizo con la mayoría de las concesiones de explotación de los yacimientos de Áliva, Ándara y Lloroza-Liordes, para convertirse así en el principal proveedor de mineral de zinc a Europa, junto con el mineral extraído de Reocín. Sin embargo, la profundidad que alcanzaron las explotaciones con el consiguiente empobrecimiento de la mena, así como las dificultades que acarreaba la explotación de estos yacimientos (los trabajos de explotación duraban sólo de junio a octubre, debido a los rigores del invierno), llevaron al cierre progresivo de las minas, de forma que tras la guerra civil, únicamente las minas de Áliva prosiguieron su explotación. Tras sucesivos cambios de dueño, se instala en las minas de ÁIiva un lavadero de blenda, que junto con un trabajo continuado durante todo el año, consiguió altas producciones en los años 70 y 80. Finalmente, en la primavera de 1990 se produjo la paralización total de las explotaciones.

Desde un punto de vista geológico, las minas de Áliva se encuentran enclavadas en la región de los Picos de Europa, que caracterizada por el gran desarrollo que alcanzan las calizas carboníferas, en una sucesión de pliegues y cabalgamientos, dan lugar al gran macizo montañoso. Las mineralizaciones encajan en la Caliza de Montaña, presentando diversas morfologías: filoniana, como relleno de fracturas y cavidades; como relleno de bolsadas; filones capa, entre calizas y pizarras y finalmente, como relleno de cavidades tectónicas (chimeneas).

El carácter masivo de estas calizas permite la explotación subterránea sin necesidad de sostenimiento. La mina se establece en 6 plantas, comunicadas entre si por una enorme cantidad de cámaras y subniveles. La blenda de la 1ª planta era acaramelada, de baja calidad. De las plantas 2ª, 3ª y 4ª se extrajo la blenda de mejor calidad con un alto grado de transparencia y pureza, y de las que se han llegado a extraer excepcionales gemas de varias decenas de quilates. De la 2ª planta proceden además excelentes cristales cuboctaédricos de galena sobre dolomita blanca, asociada a blenda verde maclada. Por otra parte, en la 3ª planta se han encontrado grandes cristales de calcita, escalenoédricos, a veces maclados, junto con blenda espática de calidad gema. Otros minerales que han aparecido pero de menor interés coleccionístico, son las calaminas (explotadas a finales del siglo pasado), pirita, calcopirita y fluorita.

 

ALMADÉN
LA MINA

Cinabrio sobre dolomita.

Los yacimientos de mercurio del sinclinal de Almadén constituyen la mayor anomalía geoquímica de mercurio en el mundo. La riqueza de estos yacimientos, explotados desde hace más de 2.000 años, no puede compararse con la de ningún otro, y esto, naturalmente, también redunda en la abundancia de cristales de cinabrio, únicos por la intensidad de su color, alto brillo y transparencia.

Ya desde la antigüedad el hombre neolítico prestó atención a aquella sustancia de color rojo que servía para pintar. Existen abundantes evidencias de que los yacimientos fueron explotados por los romanos, incluso parece que ya eran conocidos en tiempos de Teofrasto, 300 años antes de la Era Cristiana. Plinio, en su Historia Natural, discute el uso del bermellón (cinabrio de grano fino) y comenta que en el siglo I se enviaban a Roma diez mil libras de cinabrio desde las minas de Almadén. También comentaba las aplicaciones del mercurio nativo para separar el oro de su ganga. La importancia estratégica que para los romanos poseía la región sisaponiense, como ellos la llamaban, radicaba en que de ella se extraía el mejor bermellón del Imperio, que empleaban en los usos más nobles, decorando desde las estatuas del emperador hasta las mejillas de las patricias romanas.

Asimismo, existen también innumerables evidencias de la explotación de estas minas por los árabes; de hecho, la palabra Almadén deriva de la palabra árabe "la mina", como si en todo el mundo no existiese otra. Otros términos que nos han quedado de la ocupación árabe en esta zona son:"azogue", "aludel" (recipiente de barro usado en la metalurgia del mercurio), "xabecas". En el siglo XII, el autor árabe Abu-Abd-Alla-Mohamed-Al-Edrisi menciona que unos mil obreros trabajaban en las minas, que ya habían alcanzado una profundidad de más de 400 metros. El cinabrio extraído era introducido en jarras de cerámica (xabecas) calentadas en hornos de madera durante 12 horas y enfriadas después para recuperar el mercurio metal. Este método de recuperación liberaba gran cantidad de vapores mercuriosos muy venenosos que acabaron con la vida de muchos de estos trabajadores (en su mayoría esclavos y prisioneros). El mercurio era utilizado por los alquimistas y médicos árabes en experimentos y preparados medicinales, o incluso para adornar, como sucedía en el Palacio de Medina Azahara, situado a las afueras de Córdoba. Incluso la leyenda sugiere la decoración en los lujosos palacios árabes con exóticas fuentes de mercurio.

Posteriormente las minas fueron pasando sucesivamente por la Orden y Milicia de Calatrava, desde 1575 hasta 1645 pertenecieron a los Fúcares (los potentes banqueros alemanes Függer) y la Real Hacienda. Esta fue una época de gran producción en las minas para abastecer la demanda de mercurio que se produjo a raíz de los descubrimientos de los ricos yacimientos auríferos de Sudamérica, ya que para entonces el método más eficaz empleado para la liberación del oro era la amalgamación. Desde 1499, fecha de la que tenemos los primeros datos de producción, hasta la actualidad, se han producido unos 8 millones de frascos (1 frasco equivale a 34,47 kilos); de esta producción, unos 7 millones de frascos proceden de la mina original en Almadén, lo que la convierte en el mayor productor de mercurio del mundo.

La mayoría de las mineralizaciones del sinclinal de Almadén arman en la "cuarcita de criadero" (Silúrico) y se encuentran asociadas a una roca volcánica piroclástica conocida en la región como "roca frailesca". En la mina de Almadén, la mineralización se sitúa en 3 horizontes de esta cuarcita: bancos de San Pedro-San Diego, San Francisco y San Nicolas. Los depósitos de El Entredicho, Valdeazogues y la Vieja Concepción están constituidos asimismo por cinabrio impregnando la cuarcita de criadero. Existe otro tipo de mineralizaciones que se encuentran impregnando rocas volcánicas y rellenos de brechas piroclásticas, como son los depósitos de Las Cuevas, GuadalperaI y la Nueva Concepción. En la primera de ellas, el cinabrio aparece sustituyendo unas lavas y tobas que corresponden a un vulcanismo de tipo alcalino de edad Devónica. La ley media de mercurio en todas estas minas es del 6 % - 8 %, si bien cerca del contacto con las rocas volcánicas se alcanzan leyes de hasta el 30 % en Hg.

La mineralogía de todas estas minas es muy simple, constituída por cinabrio como mineral principal, mercurio nativo y pirita abundantes, y en menor cantidad metacinabrio, blenda, galena, marcasita y calcopirita, todo ello en una ganga de cuarzo, dolomita y barita, con calcita accesoria. Como mineral secundario, aparece con frecuencia el calomelano. También se ha citado la presencia de amalgama (Hg-Ag), rejalgar, pirrotina, millerita y antimonita. El mercurio nativo tiende a rellenar fisuras de gran volumen que, al quedar seccionadas por el avance de la explotación, empiezan a chorrear mercurio metal por tiempos extraordinarios. Así se conocen diversos casos en que un curioso chorrilllo de mercurio brotaba de la roca durante días, tanto en Almadén como en El Entredicho.

Las mejores muestras de cinabrio cristalizado aparecen en las fisuras de la cuarcita (Almadén y El Entredicho) y de lavas volcánicas (Las Cuevas), rellenas por una primera generación de dolomita y cuarzo, sobre las que se dispone una segunda generación de cinabrio en cristales centimétricos. En general, se trata de cristales sencillos, de carácter marcadamente romboédrico, a veces con las caras redondeadas, si bien son comunes las maclas de dos individuos. Más raros son los cristales prismáticos, e incluso aciculares. De gran belleza son las inclusiones de cinabrio en cuarzo, barita y dolomita.

La reciente puesta en marcha de la mina de Las Cuevas y la reactivación prevista de El Entredicho, permite augurar buenas perspectivas mineralógicas en Almadén para los próximos años.

 

ARAMO
UNA MINA PRERROMANA

Calcita diente de perro.

"Andaba el Sr. Van Straalen buscando con varios amigos una oquedad de la caliza que había sospechado fuese producida por la mano del hombre, y desesperaba ya de encontrarla, cuando se fijó de pronto en que las hojas de un árbol corpulento se agitaban extraordiariamente a pesar de la calma absoluta que reinaba en la atmósfera. Acercóse para descubrir la causa de tal rareza, y vio que al pie del árbol existía una chimenea por donde salía violentamente una columna de aire fresco. Reconocida la chimenea, se encontraron las primeras labores antiguas..."

Así redescubrió, en septiembre de 1888, el ingeniero Van Straalen las antiguas minas de cobre y cobalto del Aramo. Constituyó, bajo su dirección, la Sociedad Minas del Aramo, denominando Teresita al yacimiento. Un anciano de los alrededores se refiere a la mina como " Texeo " o algo parecido, que se comenta a titulo informativo aunque su veracidad es dudosa.

Iniciadas las primeras labores en la época prerromana, la explotación se reactivó el siglo pasado, continuando los trabajos hasta la segunda mitad de nuestro siglo. La extracción se realizaba en varios niveles, accesibles desde socavones de ladera y entrada por desmonte en su parte superior. Para la obtención de un producto más acabado, se dispuso una fundición de cobre en la base de la montaña, donde el mineral era transportado en contenedores por cable aéreo desde los socavones, en la vertiente oriental de la Sierra del Aramo (1.680 m).

En una primera etapa "... se excavaron diversos pozos verticales, de algunos metros de altura y sección reducida, perforados así para alejar toda idea de evasión en los obreros esclavos, puesto que bastaba un centinela en su boca para impedir la salida por tales chimeneas...". Tras el redescubrimiento de las labores, la disposición se modificó, realizando una serie de bocaminas abiertas a media ladera en comunicación con las galerías antiguas, inclinadas según la línea de máxima pendiente de los filones, encajados en bancos de dolomía rosada y sembrada de cristales de espato calizo....

En la actualidad sólo parte de las antiguas galerías es accesible, encontrándose el resto impracticables por el agua y los derrumbes. Todavía permanecen los restos de la fundición y alguna torreta del cable, y en el interior de la mina se observan instalaciones del último periodo de explotación, como tuberías de aire comprimido y parte del trazado ferroviario con algunas vagonetas. Por la dureza del recorrido ascendente hasta las bocaminas (6 km con 52 revueltas), se hizo una explanación y se edificaron algunas construcciones en las que suponemos pernoctaban los mineros. Llegar hasta la bocamina desde la fundición puede llevar unos 90 minutos, caminando a buen ritmo y si el tiempo acompaña.

En sus rasgos geológicos, la mina es de características similares a otras mineralizaciones filonianas de la región cantábrica: depósitos relacionados con fallas emplazados en calizas del Carbonífero, en zonas de intensa actividad tectónica. El yacimiento es variado, con una metalización Cu-Fe-Co-As, de la cual se benefició el cobre y el cobalto. "A juzgar por las numerosas entradas que se han descubierto en el flanco de la montaña, y que todavía no han sido reconocidos, por los afloramientos de filones y también por los riñones de óxido negro de cobre casi puro (72 % de cobre) que se recogen después de las lluvias torrenciales, y que provienen indudablemente de afloramientos de filones desconocidos hasta el presente, el Aramo contiene una riqueza considerable..." "..Los nombres con que se designan diferentes puntos del Aramo, denuncian la existencia de las industrias que en ellos han debido desarrollarse. Así, al pie de la montaña, donde circula el arroyo denominado Río Seco, existe una aldea con el nombre de El Llamo, derivado de Rama, cerca del cual hubo fundiciones romanas o árabes...".

En el interior de la mina fueron descubiertos 16 esqueletos humanos, martillos de piedra, agujas de piedra para el arranque, cuñas, teas de madera resinosa para el alumbrado, etc. "... Los cuatro primeros esqueletos fueron hallados en una galería que, por este motivo, la denominan "de los esqueletos"; dos de ellos estaban cogidos por un hundimiento en el que encontraron la muerte, pues uno conservaba el martillo junto a su mano... Estos mineros debían ser excesivamente delgados respecto a su estatura, porque ciertas galerías están materialmente pulimentadas por el rozamiento de los cuerpos, y en estas galerías, abiertas en caliza compacta, un hombre de mediana talla difícilmente podría hoy arrastrarse. Estos cráneos pertenecían a individuos jóvenes todavía, pues conservan todos los dientes incrustados en las mandíbulas, y en algunos de ellos se observa que los molares extremos, llamados muelas del juicio, no habían alcanzado todavía su desarrollo. Los huesos, los cuernos y la mayoría de objetos que se descubren en la mina están impregnados de sales de cobre que les dan color verdoso...".

Respecto a los métodos de arranque, se sabe que "también empleaban el fuego para hacer saltar la roca y convertirla en quebradiza. Trozos de madera completamente carbonizados, grandes cantidades de carbón vegetal que se encuentran con frecuencia, las paredes cubiertas de hollín y, por último, el aspecto de la roca y del mineral indican claramente que empleaban la torrefacción en gran escala".

Calderón (1910) ofrece algunas referencias de minerales de cobalto en la Sierra del Aramo, que no hemos confirmado por el momento. "Dos elementos preciosos, dos minerales metalíferos constituyen la masa de los filones: uno es el cobre, otro el cobalto. El cobre está formando el óxido negro, que, según las muestras recogidas en diferentes sitios de la mina, tiene una ley que oscila entre 15 y 25 por 100 de cobre. Esta mena está cubierta de una capa delgada azul o verde que procede de la transformación del óxido en carbonato (azurita y malaquita). El cobalto está igualmente en estado de óxido, que se presenta por todas partes; es negro, duro y compacto, pudiendo confundirse a primera vista con la mena de cobre; está diseminado en la masa dolomítica que constituye los hastiales, tan pronto en el pendiente como en el yacente de los filones, y sobre todo, en la proximidad de los soplados o geodas...".

Desde el siglo XVI se usa corrientemente el cobalto para preparar el esmalte del vidrio azul. Con anterioridad a esta fecha, cobalto designaba, bien un genio malo que frecuentaba las minas y las hacia improductivas, o bien cierta clase de minerales de los que no queda hoy descripción lo bastante precisa.

Las especies más características son la azurita y la calcita cuprosa. Hemos investigado la práctica totalidad de cámaras y galerías accesibles, algunas de ellas soportadas con cuadros de madera en mal estado, por lo que deben extremarse las precauciones. En los niveles más bajos de la mina suele aparecer una pegajosa e incómoda arcilla, coincidiendo además con la parte menos interesante desde el punto de vista mineralógico. La mina puede recorrerse en dos trayectos. El primero, que es el menos recomendable, engloba todas las excavaciones del acceso izquierdo. En estos cuarteles es frecuente la malaquita y la azurita, pero las geodas tienden a contener mineral concreccionado, sin cristalizar, ofreciendo muestras de aspecto en general terroso. Aquí se encuentran además las más desagradables arcillas plásticas. Los accesos de la entrada derecha, en cambio, conducen a una zona más moderna de explotación, donde se conserva diversa aparamenta minera. Siguiendo la tubería del aire comprimido, puede accederse a una cámara en la que se han podido recoger grandes cantidades de micromuestras de azurita de gran belleza, encontrándose los ejemplares profusamente dispersos en el suelo y entre el escombro. En las proximidades de esta cámara se desmontó una cavidad con vistosas calcitas y aragonitos cuprosos. El 2º Campamento de MineraIogía del GMM visitó este lugar, quedando sorprendidos por la calidad de los materiales.

La azurita aparece casi siempre en microcristales inferiores a 1 mm, de hábito tabular y muy brillantes. Aunque son demasiado pequeños para reproducirlos a 20 aumentos, se trata de cristales muy facetados con una tendencia a la estriación de una de las caras de prisma. Crece acompañando a diversas especies, sobre todo dolomita, malaquita, calcita, aragonito y más raramente farmacolita. Son frecuentes los cristales incluídos en calcita, que permite por refracción apreciar doble contorno en las aristas. También forma bellas asociaciones con romboedros incoloros de dolomita.

La calcita, si bien es frecuente encontrar el mineral masivo en numerosos puntos de la mina, con menos abundancia aparece bien cristalizado. Cuando lo hace, muestra morfologías variables, siendo lo más normal ejemplares prismáticos y brillantes semitransparentes, con terminación de romboedro (cabeza de clavo), en tamaños centimétricos. Una segunda fase de calcita neoformada aparece teñida de verde por alteración de los minerales de cobre. Se observa en este caso una habitual asociación con aragonito prismático transparente, igualmente teñido de verde. La calcita cuprosa cristaliza en "dientes de perro", transparentes y brillantes. Puede presentar más de una fase de crecimiento, que atrapa en su interior pequeños cristales de azurita.

Accesoriamente se han encontrado en el Aramo algunas tirolitas con magnifico color, aunque de momento masivas y son frecuentes las concrecciones terrosas de farmacolita. Interesantes malaquitas aciculares se han localizado en la escombrera. En general, el muestreo que hemos realizado ha sido muy incompleto, por lo que deben preverse noticias complementarias en el futuro.

 

BERBES
PARAÍSO DE LAS FLUORITAS

Fluorita.

La zona mineralizada se sitúa en la franja costera inmediata al pueblo de Berbes y está constituida desde el sector más occidental al más oriental por tres depósitos de fluorita: La Cabaña, El Frondil y Cueto del Aspa. El mineral rellena fracturas y canales kársticos constituyendo depósitos que se localizan en la discordancia angular existente entre el zócalo paleozoico y una cobertera permotriásica. Abandonadas las labores mineras, esta zona ha producido magníficos ejemplares de fluorita y cuarzo, más como fruto del trabajo individual de coleccionistas que como consecuencia directa de la explotación minera.

La Cabaña es la zona más productiva y en donde, todavía hoy, puede observarse una abundancia de fluorita poco habitual. El depósito aparece como un frente rocoso horadado por múltiples cavidades, testimonio de procesos de karstificación en una roca hoy intensamente silicificada. Los cristales de fluorita junto con cuarzo o baritina tapizan estas hoquedades constituyendo geodas, a veces rellenas de arcillas, en las que es posible encontrar piezas flotantes de fluorita y magníficos grupos de cuarzo formados por individuos de gran transparencia, si bien, esta cualidad se pierde a medida que aumenta el tamaño del cristal debido a la acumulación de inclusiones sólidas y fluídas.

En los niveles topográficamente más altos aparecen materiales margosos no mineralizados pero que, sin embargo, contienen abundantes cuarzos que raramente superan los 3 cm. Aparecen como individuos de color ahumado a negro por su alto contenido en materia orgánica, o bien como cristales totalmente transparentes, en los que pueden observarse inclusiones fluidas de hidrocarburos fluorescentes bajo luz ultravioleta de onda larga. Estos cristales que crecen en huecos de las margas, parcialmente cegados por carbonatos secundarios, también se encuentran libres en suelos arcillosos, que se originan como resultado de la meteorización química de las margas.

La fluorita aparece en dos generaciones de características bien diferenciadas. La primera se manifiesta como cubos de hasta 5 cm. de arista, color violeta o más raramente azulado, zonados internamente y carentes de inclusiones fluidas. La segunda generación son cubos más pequeños, rara vez alcanzan el centímetro de arista, incoloros y frecuentemente contienen inclusiones de hidrocarburos. Cristalográficamente son más complejos; además de las caras de cubo pueden observarse aristas biseladas que corresponden a rombododecaedro y, en algunos casos, en sus vértices se manifiestan caras de trapezoedro. Tampoco faltan curiosidades de especial interés para los coleccionistas locales: hábitos prismáticos resultantes de un crecimiento elongado según un eje ternario de cubo o recristalizaciones sobre planos de exfoliación en cristales desprendidos de la superficie de la geoda y flotantes en la arcilla de relleno.

Tanto EI Frondil como Cueto del Aspa son depósitos trabajados más intensamente durante la etapa de explotación, por lo que en la actualidad es más remota la posibilidad de encontrar buenos ejemplares. La escasez relativa de ejemplares de estos depósitos con respecto a los de La Cabaña no permite establecer unas pautas de variación concretas en la mineralogía, aunque sí describir unas tendencias muy generales que podrían ser con respecto a Cueto del Aspa: aumento en las máximas dimensiones de los cristales de primera generación, escasez de fluorita de segunda generación y cuarzos bien desarrollados, así como la presencia de sulfuros y sulfosales de cobre con sus minerales de alteración.

Berbes ha sido una localidad emblemática durante los años ochenta. La vecina PIaya de Vega fue durante los meses de verano un punto de reunión, intercambio y convivencia de muchos aficionados nacionales y extranjeros. Lamentablemente la ausencia de planificación en los trabajos, consecuencia de una filosofía de rentabilidad inmediata de muchos coleccionistas, unido al uso de maquinaria pesada, ha sepultado bajo toneladas de escombro las zonas más productivas de La Cabaña. A esta circunstancia hay que añadir la posible restauración y forestación de la zona que, de llevarse a cabo, seria un nuevo triunfo de un ecologismo que actúa indiscriminadamente sin valorar intereses ajenos a los propios. Posiblemente la restauración parcial junto con un control en la extracción de ejemplares podrían ser soluciones que satisfarían tanto a ecologistas como a aficionados y seria una forma de no condenar el futuro de un yacimiento que, sin duda, todavía puede ofrecer grandes ejemplares.

En la localidad de Loroñe permance en activo una explotación de fluorita con un gran interés coleccionístico: se trata de la mina "Emilio", yacimiento explotado por cámaras y pilares en cuyas geodas se han obtenido excelentes de fluorita, tanto incoloras como azuladas, absolutamente transparentes y brillantes. La riqueza de facetas que muestran es espectacular, y junto a barita y calcita aparecen pequeños cristales de calcopirita y cinabrio. Lamentablemente, las coqueras son muy escasas y pequeñas, al punto que hace varios años que no se observan nuevos lotes en el mercado. Las reservas de mineral en esta zona son enormes, a pesar de la cantidad de antiguos minados que hay en las inmediaciones de Caravia y la carretera del Fito.

 

BURGUILLOS
MINERALES DE SKARN

Allanita con magnetita.

Un skarn se origina por el ascenso de un masa plutónica y su emplazamiento en zonas superficiales, en contacto con rocas carbonatadas. La diferencia de temperatura y de composición entre el cuerpo plutónico y el encajante produce un desequilibrio que se resuelve en la formación de nuevas fases minerales, entre las que se encuentra la mena explotable. En Burguillos del Cerro los distintos yacimientos son el resultado del emplazamiento de un plutón granítico en contacto con carbonatos cámbricos. Las distintas explotaciones se alinean sobre el borde norte del plutón (Monchi, La Herrería, Nueva Vizcaya), o bien se localizan sobre un islote de carbonato que ocupa una posición centrada con respecto al contorno del cuerpo plutónico (La Judía).

Durante el proceso de emplazamiento se generan esfuerzos que originan fracturación. Las fracturas pueden quedar rellenas totalmente del mineral neoformado, constituyendo filones, o bien los minerales pueden desarrollarse sobre las paredes de la fractura sin llegar a contactar los cristales de una superficie con los de la otra. En este último caso es frecuente que el espacio Ubre quede finalmente ocupado por depósitos tardíos de carbonatos, que aseguran una perfecta conservación de los cristales durante la extracción y manipulación de los ejemplares. El aspecto negativo es la necesidad de tratar estos ejemplares con ácido clorhídrico para disolver el carbonato bajo el que se ocultan los cristales. En los ejemplares procedentes de Burguillos del Cerro casi siempre se hace necesario este tratamiento.

La mina Monchi es una explotación con labores subterráneas que rebasan los 300 metros de profundidad. En la actualidad se puede observar en la base de la Sierra del Cordel lo que podría interpretarse como una corta, pero en realidad sólo es un hundimiento de niveles superficiales debido al vaciado en profundidad. Aunque el producto obtenido en su planta de concentración magnética era de alta ley, las escasas reservas y los costes de extracción del mineral a tan considerable profundidad hicieron inviable su explotación en 1978.

Son muchos los minerales citados en la bibliografía como constituyentes de la paragénesis de este yacimiento, pero, como suele ser habitual, en la práctica sólo un número muy limitado puede tener interés para el coleccionista. La magnetita aparece con hábito octaédrico, como pequeños cristales que tapizan los huecos de bloques constituidos por agregados granulares del mismo mineral.

La lollingita fue extraordinariamente abundante durante la explotación. Muy escasa como cristales hoy, es relativamente abundante como agregados granulares de color blanco y brillo metálico.

La hedembergita es frecuente como agregados cristalinos muy compactos, aunque también puede aparecer como cristales individualizados, aplanados e intensamente estriados, sobre los que pueden crecer pequeños cristales de magnetita o lollingita, y que forman entramados tridimensionales muy frágiles al disolver la calcita intercristalina. El granate constituye masas en las que, sólo en los escasos huecos, es posible observar el desarrollo de caras cristalinas. Los cristales de color negro, son generalmente de pequeño tamaño, pero pueden alcanzar los 3 cm de arista.

La vonsenita, de color negro y brillo sedoso, aparece como agregados de microcristales prismáticos con una orientación constante que confiere a los ejemplares formas característicamente alargadas.

La mina Judía es una explotación situada 4 km al sur de la población de Burguillos. Las labores mineras son fundamentalmente de interior, aunque existen algunas zanjas y pequeños pozos realizados para el reconocimiento e investigación de cuerpos minerales. Su periodo de actividad es anterior a la explotación de la mina Monchi.

En la década de los setenta se localizó una pequeña escombrera marginal, hoy desaparecida, que produjo los mejores ejemplares conocidos de la zona. Estos ejemplares tenían una matriz formada por granate y feldespato en bandeados alternantes con una distribución en zig-zag impuesta por el contorno de los cristales de granate. Eliminada la calcita, mostraban octaedros de magnetita de superficie brillante y hasta un centímetro de arista, que, cuando aparecen dispersos sobre la plagioclasa, constituyen ejemplares muy estéticos. La magnetita igualmente podía parecer sobre cristales de cuarzo o acompañada de epidota, en espléndidos cristales que podian alcanzar los 5 cm. Las rosas de oligisto no eran raras en estos ejemplares y solían crecer sobre la superficie de los granates. De este yacimiento también proceden unos cristales alargados de coloración verdosa, muy ricos en caras prismáticas, que fueron identificados inicialmente como diópsido, pero que análisis posteriores los han confirmado como escapolita. La titanita fue bastante más escasa y apareció como cristales marrones, tabulares, con aristas curvadas que conferían a los individuos un aspecto de cuña.

La Herrería, también conocida como mina del Banco Central, se sitúa 2 Km al norte de Burguillos. El núcleo de la explotación es una corta cuyas paredes interceptan algunas galerías. Aquí la magnetita aparece en rombododecaedros con una longitud media de las aristas de 0,5 cm, raramente bien definidos, muestran unas caras con triangulaciones escalonadas que evidencian un hábito transicional al octaédrico. Los cristales se encuentran englobados o flotando sobre un anfíbol edenítico de hábito acicular. La pirita es un mineral muy abundante; cubos, octaedros, pentagonododecaedros o combinaciones de estas formas, suelen presentar frecuentemente alterada su superficie.

La mina Nueva Vizcaya se sitúa en las proximidades de La Herrería, apenas separada unos 200 m según una dirección Este. Los trabajos, de poca entidad, se ponen de manifiesto por la existencia de una pequeña escombrera y un pozo. Su importancia estriba en ser el único yacimiento de la zona que ha producido magníficos ejemplares de allanita (Ce,La). Esta epidota rica en tierras raras aparece como prismas de color negro que pueden alcanzar hasta 2 cm de altura; generalmente está asociada a grupos de pequeños octaedros de magnetita, pero también puede aparecer junto a pistacita o crecer sobre anfiboles muy alterados hidrotermalmente. Escapolita, titanita y oligisto, bien en formas laminares o reemplazando antiguos octaedros de magnetita, completan las especies mineralógicas descritas en esta escombrera.

 

BUSTARVIEJO
VARIEDAD EN LAS PEGMATITAS

Granate sobre albita.

El área de La Cabrera es una extensa zona granítica situada al norte de la Comunidad de Madrid en la que se hallan dispersos innumerables cuerpos pegmatíticos de pequeño tamaño (en general, no superiores al metro de diámetro con cristales de ortosa, albita y cuarzo ahumado como minerales dominantes, así como algunos filones de cuarzo de hasta varias decenas de metros de longitud.

Geológicamente consiste en un batolito granítico de edad tardihercínica, emplazado a poca profundidad (epizona), que provoca una aureola de metamorfismo de contacto con el encajante. La presencia de cierta cantidad de volátiles, así como lo somero del emplazamiento, favorece la acumulación local de fases fluidas diferenciadas del magma. En estas últimas etapas de enfriamiento y consolidación del mismo (fases pegmatítica y neumatolítica), se depositan cuarzo, feldespatos, biotita, moscovita, granate, turmalina, cordierita y algunos minerales raros como gadolinita y thalenita. Posteriormente se produce una actividad hidrotermal que genera grandes cantidades de zeolitas, como estilbita, laumontita, chabasita, y otras especies minerales como calcita, apofilita, prehnita, epidota-clinozoisita, etc.

Aunque desde hace casi tres siglos se conocen las drusas de cristal de roca o cuarzo ahumado con ortosa y albita, recientemente se ha puesto de manifiesto esta gran variedad mineral. Se han registrado ya casi más de 50 especies distintas, algunas anecdóticas, otras de extremada rareza. El cuarzo aparece en su variedad de cristal de roca y ahumado, en cristales que pueden alcanzar varios kilos y decenas de centímetros de longitud, pero los mayores tamaños son los de peor calidad, presentando caras rugosas o mates, con escalonamientos, fisuras e inclusiones abundantes, tanto fluidas como sólidas (epidota, clorita, lepidolita, etc). Sin embargo, los cristales de tamaños más modestos son los de mayor calidad, con caras brillantes y transparencia soberbia.

En cuanto a las zeolitas, es raro que no se halle al menos en uno de los cuerpos pematíticos. La más abundante es la laumontita, que puede llegar a formar masas de varios kilos y cristales de hasta 10 cm de longitud. Se encuentra formando cristales rómbicos con las caras basales oblicuas, con un atractivo brillo sedoso y con tonalidades desde blancas hasta rosadas. Contiene agua en su estructura, que pierde con facilidad, y en pocas horas se deshidrata convirtiéndose en un material fibroso fácilmente deleznable.

Las otras dos zeolitas frecuentes son estilbita y chabasita, que aparecen como cristales aislados de tipo prismático y romboédrico pseudocúbico respectivamente. También son típicos de la primera los agregados en gavilla y, de la segunda, las maclas de dos individuos interpenetrados, similares a las de la dolomita, aunque no son muy frecuentes en esta localidad.

La apofilita, relativamente abundante, aparece en pequeños cristales que, ocasionalmente alcanzan los dos centímetros de longitud, y que combinan el prisma con la bipirámide tetragonal y, a veces, el pinacoide basal. Son incoloras o blancas, y raramente rosadas, debido a inclusiones de hematites y en algunas ocasiones, con un brillo y transparencia extraordinarios.

La prehnita, bastante frecuente, forma agregados de cristales deformados en gavilla o globulares de color verde manzana o amarillento, y de brillo vítreo. Estos agregados aparecen formando costras sobre cuarzo, feldespatos, etc, siendo uno de los minerales más codiciados por los coleccionistas.

Muy interesante es el hematites, en pequeñas escamas negras muy brillantes con transparencias en color rojo intenso. Ocasionalmente forman agregados tipo rosa de hierro, con tamaños no superiores a 5 mm. Aún siendo un mineral muy común en toda la zona, sólo en contadas ocasiones encontramos granates de calidad excepcional. Se trata normalmente de un término intermedio entre espesartina y almandino, con morfologías de rombododecaedro o trapezoedro. El color es el típico de esta especie, a veces tan oscuro que sólo es observable en esquirlas o cristales fracturados.

Uno de los minerales más raros que encontramos con cierta frecuencia es la bavenita, silicato de berilio y calcio, en forma de agregados fibroso-radiales, cristales capilares desordenados, prismáticos aplastados o tabulares, siempre blanca o incolora.

La titanita es muy común en cristales pardos en forma de "juanola", sobre ortosa o cuarzo. Poco abundantes pero muy extendidos son los sulfuros: pirita, calcopirita, pirrotina, arsenopirita, galena, molibdenita y esfalerita, en orden decreciente de abundancia.

Los minerales del grupo epidota-clinozoisita son a veces de dificil determinación. Muy comunes se presentan en cristales prismáticos verdes, verde-amarillento, pardo o grisáceos. La clinozoisita tiene tendencia a ser prismática fina o acicular. Los cristales se agrupan normalmente en agregados radiales sobre ortosa y cuarzo, y muy frecuentemente asociados a prehnita.

El feldespato potásico, abundantísimo, se encuentra en forma de cristales blancos, amarillentos o rosa carne, comúnmente maclados según las leyes de Manebach o Baveno. También son frecuentes los crecimientos orientados (epitaxias) de albita sobre feldespato potásico, encontrando ocasionalmente cristales de ortosa tardíos con el hábito típico de la adularia, de un color carne muy vivo.

La albita se presenta invariablemente en su variedad periclina, en forma de cristales maclados polisintéticamente de hábito prismático o algo tabular, incoloros, blancos o con un ligerísimo tono azulado, y brillo vítreo intenso.A menudo reemplaza al feldespato potásico, o bien, crece a través de éste brechificándolo y cementando las fisuras; en estos casos suele ser de color azul.

La calcita es muy abundante. Se presenta comúnmente en masas hojosas o espáticas de color blanco, amarillento, o melado. Algunos fragmentos pueden ser transparentes. Cuando aparece cristalizada lo hace en prismas hexagonales, romboedros o tablas de contorno hexagonal. Casi siempre posee zonados de transparencia y color. Suele estar acompañada de zeolitas y prehnita. Estas tres especies minerales suelen rellenar completamente las cavidades, con lo que es imposible recuperar piezas bien cristalizadas, a no ser que tratemos el material con ácido clorhídrico, disolviendo la calcita pero deteriorando las zeolitas y la prehnita.

Una pequeña mención merece el ópalo, altamente fluorescente, presente de modo muy abundante en casi todas las canteras de la zona. En forma de delgadas costras sobre el granito, raramente se presenta de color azul, y nos reclama su llamativo color verde a la luz del sol, con una altísima fluorescencia con luz ultravioleta debido al uranio que contiene.

Muy raros, pero destacables, son los minerales con tierras raras como allanita, gadolinita, thalenita y kainosita. Las dos primeras aparecen como prismas negros o verde oscuro, con brilllo píceo a vitreo. La gadolinita suele estar rodeada de un halo de color pardo de thalenita. La kainosita, silicato-carbonato de cerio y ¿calcio?, aparece en prismas blanquecinos a pardos, que producen efervescencia con ácido clorhídrico.

Otros minerales reconocidos en el yacimiento son turmalina, axinita, wolframita, casiterita, scheelita, fluorita, apatito, lepidolita, moscovita, cookeita,... y una larga lista de especies minerales que va aumentando con el descubrimiento de otra nueva pegmatita.

 

CAUNEDO
ROJO SOBRE BLANCO

Cinabrio.

Caunedo es una pequeña población localizada en el Parque Natural de Somiedo. Durante la década de los sesenta y hasta mediados de los setenta se realizaron actividades de investigación y exploración de pequeños depósitos de Hg-As que encajan en niveles carbonatados del Cámbrico.

Aunque existen bastantes indicios de mineralización en la zona, sólo en dos puntos pueden observarse antiguas labores mineras. En el mismo pueblo se realizó una galería; en sus proximidades pueden observarse fragmentos de Caliza de Montaña débilmente mineralizados. Caunedo-Oeste es el yacimiento más interesante, y a él se accede mediante una pista que, partiendo del pueblo, gana altura hasta alcanzarla cota de 1.200 m. De la antigua explotación queda una escombrera y algún resto de edificación; un deslizamiento de tierras ciega la entrada de la única galería.

En 1961 se concede el permiso de investigación de Caunedo-Oeste y la concesión se registra con el nombre de Maria de la Encarnación. Comienza una actividad ininterrumpida hasta el año 1969, año en el que las labores se abandonan por el fallecimiento del propietario. En este periodo se extraen 6.300 t de mineral, que serian tratadas en las instalaciones que Minas de Tarna, S.A. poseía en Riaño (León), según un contrato que obligaba a la empresa productora a suministrar el mineral con una ley no inferior al 3 %. Sin embargo, sólo 300 t del total de la producción serian procesadas por esta empresa, ya que la ley descendió al 1 %. Desde el año 1973 hasta 1975 la empresa francesa Cofomin realiza una campaña de investigación de la zona consistente en sondeos y prospección geoquímica cuyos resultados no hizo públicos.

Aunque existen pequeñas cantidades de rejalgar, pirita, calcopirita, galena y barita, el verdadero interés del yacimiento se centra en el cinabrio. El oropimente es una especie sobre la que, a pesar de no haberse encontrado en las escombrera en calidades destacables, existen referencias bibliográficas que aseguran la existencia de buenos cristales.

Los escasos cristales de cinabrio que se han podido recuperar de la escombrera no sobrepasan los 2 mm, sin embargo, el fuerte contraste de color con los carbonatos sobre los que crecen, hacen a estos ejemplares especialmente atractivos. Los cristales han podido observarse con dos hábitos distintos. El primero consiste en romboedros aislados y deformados hasta tal punto que, en una primera observación, ofrecen una apariencia de cubos. El segundo hábito consiste en maclas de dos romboedros truncados por una plano que determina la aparición de una nueva cara, la (000l), con un contorno de estrella de seis puntas. Este hábito ya ha sido observado en cristales procedentes del Puerto de Las Señales (Maraña, León). Los cristales a veces aparecen englobados por calcita y es posible usar ácido clorhídrico para descubrirlos parcialmente, pero siempre teniendo en cuenta que los cristales no crecen directamente sobre la caliza dolomitizada, sino sobre un sustrato cristalino de calcita. Por ello es fundamental controlar el proceso en intervalos cortos de tiempo para evitar que los cristales se desprendan de la matriz.