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ALIVA
DONDE LA BLENDA ES ARTE

Blenda
con calcita.
Uno de los
yacimientos clásicos españoles, que más fama mundial ha
adquirido, es el de Áliva (Cantabria), de donde proceden
las blendas de mejor calidad del mundo, tanto por
su transparencia, variedad de colores, pureza y cantidad
(popularmente conocida en nuestro país como blenda acaramelada).
Las minas de Áliva se encuentran
enclavadas en el macizo central de los Picos de Europa,
al pie de Peña Vieja (2.613 m. de altitud). El acceso puede
realizarse por camino de tierra desde Espinama, o bien desde
el teleférico de Fuente Dé, tomando el camino hacia el Chalet
Real.
Si bien las mejores blendas que han surtido
a las colecciones de todo el mundo proceden de las ya inactivas
minas de Áliva, existen otras minas en la región, que también
suministraron buenos ejemplares de blenda y calaminas
(término utilizado, en general, para la smithsonita
con hidrozincita y hemimorfita asociada),
y entre las que se encuentran las de Lloroza-AItaiz-Liordes
(casi exclusivamente de calaminas), Ándara (blenda
acaramelada y calamina) y Tresviso-La Hermida (blenda
y calamina).
Todos estos yacimientos fueron descubiertos
casi simultáneamente en el año 1859, comenzando los trabajos
de infraestructura en esta misma fecha por la Sociedad "La
Providencia", y tuvo que desembolsar inicialmente una
gran cantidad de dinero para la construcción de los accesos
a las minas, bien desde La Hermida para acceder al grupo
minero de Ándara, bien desde Espinama para llevar
a cabo las explotaciones de Áliva y Altaiz. El
mineral era entonces transportado en barcazas por el rio
Deva desde La Hermida hasta la Ría de Tina Mayor. En el
año 1885 la Real Compañía Asturiana de Minas se hizo con
la mayoría de las concesiones de explotación de los yacimientos
de Áliva, Ándara y Lloroza-Liordes, para convertirse así
en el principal proveedor de mineral de zinc a Europa, junto
con el mineral extraído de Reocín. Sin embargo, la profundidad
que alcanzaron las explotaciones con el consiguiente empobrecimiento
de la mena, así como las dificultades que acarreaba la explotación
de estos yacimientos (los trabajos de explotación duraban
sólo de junio a octubre, debido a los rigores del invierno),
llevaron al cierre progresivo de las minas, de forma que
tras la guerra civil, únicamente las minas de Áliva prosiguieron
su explotación. Tras sucesivos cambios de dueño, se instala
en las minas de ÁIiva un lavadero de blenda, que
junto con un trabajo continuado durante todo el año, consiguió
altas producciones en los años 70 y 80. Finalmente, en la
primavera de 1990 se produjo la paralización total de las
explotaciones.
Desde un punto de vista geológico, las
minas de Áliva se encuentran enclavadas en la región
de los Picos de Europa, que caracterizada por el gran desarrollo
que alcanzan las calizas carboníferas, en una sucesión de
pliegues y cabalgamientos, dan lugar al gran macizo montañoso.
Las mineralizaciones encajan en la Caliza de Montaña, presentando
diversas morfologías: filoniana, como relleno de fracturas
y cavidades; como relleno de bolsadas; filones capa, entre
calizas y pizarras y finalmente, como relleno de cavidades
tectónicas (chimeneas).
El carácter masivo de estas calizas permite
la explotación subterránea sin necesidad de sostenimiento.
La mina se establece en 6 plantas, comunicadas entre si
por una enorme cantidad de cámaras y subniveles. La blenda
de la 1ª planta era acaramelada, de baja calidad.
De las plantas 2ª, 3ª y 4ª se extrajo la blenda de mejor
calidad con un alto grado de transparencia y pureza, y de
las que se han llegado a extraer excepcionales gemas de
varias decenas de quilates. De la 2ª planta proceden además
excelentes cristales cuboctaédricos de galena sobre
dolomita blanca, asociada a blenda verde maclada.
Por otra parte, en la 3ª planta se han encontrado grandes
cristales de calcita, escalenoédricos, a veces maclados,
junto con blenda espática de calidad gema. Otros minerales
que han aparecido pero de menor interés coleccionístico,
son las calaminas (explotadas a finales del siglo
pasado), pirita, calcopirita y fluorita.
ALMADÉN
LA MINA

Cinabrio
sobre dolomita.
Los yacimientos
de mercurio del sinclinal de Almadén constituyen la mayor
anomalía geoquímica de mercurio en el mundo. La riqueza
de estos yacimientos, explotados desde hace más de 2.000
años, no puede compararse con la de ningún otro, y esto,
naturalmente, también redunda en la abundancia de cristales
de cinabrio, únicos por la intensidad de su color,
alto brillo y transparencia.
Ya desde la antigüedad el hombre neolítico
prestó atención a aquella sustancia de color rojo que servía
para pintar. Existen abundantes evidencias de que los yacimientos
fueron explotados por los romanos, incluso parece que ya
eran conocidos en tiempos de Teofrasto, 300 años antes de
la Era Cristiana. Plinio, en su Historia Natural, discute
el uso del bermellón (cinabrio de grano fino) y comenta
que en el siglo I se enviaban a Roma diez mil libras de
cinabrio desde las minas de Almadén. También comentaba las
aplicaciones del mercurio nativo para separar el
oro de su ganga. La importancia estratégica que para los
romanos poseía la región sisaponiense, como ellos la llamaban,
radicaba en que de ella se extraía el mejor bermellón del
Imperio, que empleaban en los usos más nobles, decorando
desde las estatuas del emperador hasta las mejillas de las
patricias romanas.
Asimismo, existen también innumerables
evidencias de la explotación de estas minas por los árabes;
de hecho, la palabra Almadén deriva de la palabra árabe
"la mina", como si en todo el mundo no existiese
otra. Otros términos que nos han quedado de la ocupación
árabe en esta zona son:"azogue", "aludel"
(recipiente de barro usado en la metalurgia del mercurio),
"xabecas". En el siglo XII, el autor árabe Abu-Abd-Alla-Mohamed-Al-Edrisi
menciona que unos mil obreros trabajaban en las minas, que
ya habían alcanzado una profundidad de más de 400 metros.
El cinabrio extraído era introducido en jarras de cerámica
(xabecas) calentadas en hornos de madera durante 12 horas
y enfriadas después para recuperar el mercurio metal. Este
método de recuperación liberaba gran cantidad de vapores
mercuriosos muy venenosos que acabaron con la vida de muchos
de estos trabajadores (en su mayoría esclavos y prisioneros).
El mercurio era utilizado por los alquimistas y médicos
árabes en experimentos y preparados medicinales, o incluso
para adornar, como sucedía en el Palacio de Medina Azahara,
situado a las afueras de Córdoba. Incluso la leyenda sugiere
la decoración en los lujosos palacios árabes con exóticas
fuentes de mercurio.
Posteriormente las minas fueron pasando
sucesivamente por la Orden y Milicia de Calatrava, desde
1575 hasta 1645 pertenecieron a los Fúcares (los potentes
banqueros alemanes Függer) y la Real Hacienda. Esta fue
una época de gran producción en las minas para abastecer
la demanda de mercurio que se produjo a raíz de los descubrimientos
de los ricos yacimientos auríferos de Sudamérica, ya que
para entonces el método más eficaz empleado para la liberación
del oro era la amalgamación. Desde 1499, fecha de la que
tenemos los primeros datos de producción, hasta la actualidad,
se han producido unos 8 millones de frascos (1 frasco equivale
a 34,47 kilos); de esta producción, unos 7 millones de frascos
proceden de la mina original en Almadén, lo que la convierte
en el mayor productor de mercurio del mundo.
La mayoría de las mineralizaciones del
sinclinal de Almadén arman en la "cuarcita de criadero"
(Silúrico) y se encuentran asociadas a una roca volcánica
piroclástica conocida en la región como "roca frailesca".
En la mina de Almadén, la mineralización se sitúa en 3 horizontes
de esta cuarcita: bancos de San Pedro-San Diego, San Francisco
y San Nicolas. Los depósitos de El Entredicho,
Valdeazogues y la Vieja Concepción están constituidos
asimismo por cinabrio impregnando la cuarcita de criadero.
Existe otro tipo de mineralizaciones que se encuentran impregnando
rocas volcánicas y rellenos de brechas piroclásticas, como
son los depósitos de Las Cuevas, GuadalperaI y
la Nueva Concepción. En la primera de ellas, el cinabrio
aparece sustituyendo unas lavas y tobas que corresponden
a un vulcanismo de tipo alcalino de edad Devónica. La ley
media de mercurio en todas estas minas es del 6 % - 8 %,
si bien cerca del contacto con las rocas volcánicas se alcanzan
leyes de hasta el 30 % en Hg.
La mineralogía de todas estas minas es
muy simple, constituída por cinabrio como mineral
principal, mercurio nativo y pirita abundantes,
y en menor cantidad metacinabrio, blenda, galena,
marcasita y calcopirita, todo ello en una ganga
de cuarzo, dolomita y barita, con calcita
accesoria. Como mineral secundario, aparece con frecuencia
el calomelano. También se ha citado la presencia
de amalgama (Hg-Ag), rejalgar, pirrotina,
millerita y antimonita. El mercurio nativo
tiende a rellenar fisuras de gran volumen que, al quedar
seccionadas por el avance de la explotación, empiezan a
chorrear mercurio metal por tiempos extraordinarios. Así
se conocen diversos casos en que un curioso chorrilllo de
mercurio brotaba de la roca durante días, tanto en Almadén
como en El Entredicho.
Las mejores muestras de cinabrio cristalizado
aparecen en las fisuras de la cuarcita (Almadén y El Entredicho)
y de lavas volcánicas (Las Cuevas), rellenas por una primera
generación de dolomita y cuarzo, sobre las que se dispone
una segunda generación de cinabrio en cristales centimétricos.
En general, se trata de cristales sencillos, de carácter
marcadamente romboédrico, a veces con las caras redondeadas,
si bien son comunes las maclas de dos individuos. Más raros
son los cristales prismáticos, e incluso aciculares. De
gran belleza son las inclusiones de cinabrio en cuarzo,
barita y dolomita.
La reciente puesta en marcha de la mina
de Las Cuevas y la reactivación prevista de El
Entredicho, permite augurar buenas perspectivas mineralógicas
en Almadén para los próximos años.
ARAMO
UNA MINA PRERROMANA

Calcita
diente de perro.
"Andaba
el Sr. Van Straalen buscando con varios amigos una oquedad
de la caliza que había sospechado fuese producida por la
mano del hombre, y desesperaba ya de encontrarla, cuando
se fijó de pronto en que las hojas de un árbol corpulento
se agitaban extraordiariamente a pesar de la calma absoluta
que reinaba en la atmósfera. Acercóse para descubrir la
causa de tal rareza, y vio que al pie del árbol existía
una chimenea por donde salía violentamente una columna de
aire fresco. Reconocida la chimenea, se encontraron las
primeras labores antiguas..."
Así redescubrió, en septiembre de 1888,
el ingeniero Van Straalen las antiguas minas de cobre y
cobalto del Aramo. Constituyó, bajo su dirección, la Sociedad
Minas del Aramo, denominando Teresita al yacimiento.
Un anciano de los alrededores se refiere a la mina como
" Texeo " o algo parecido, que se comenta
a titulo informativo aunque su veracidad es dudosa.
Iniciadas las primeras labores en la época
prerromana, la explotación se reactivó el siglo pasado,
continuando los trabajos hasta la segunda mitad de nuestro
siglo. La extracción se realizaba en varios niveles, accesibles
desde socavones de ladera y entrada por desmonte en su parte
superior. Para la obtención de un producto más acabado,
se dispuso una fundición de cobre en la base de la montaña,
donde el mineral era transportado en contenedores por cable
aéreo desde los socavones, en la vertiente oriental de la
Sierra del Aramo (1.680 m).
En una primera etapa "... se excavaron
diversos pozos verticales, de algunos metros de altura y
sección reducida, perforados así para alejar toda idea
de evasión en los obreros esclavos, puesto que bastaba un
centinela en su boca para impedir la salida por tales chimeneas...".
Tras el redescubrimiento de las labores, la disposición
se modificó, realizando una serie de bocaminas abiertas
a media ladera en comunicación con las galerías antiguas,
inclinadas según la línea de máxima pendiente de los filones,
encajados en bancos de dolomía rosada y sembrada de cristales
de espato calizo....
En la actualidad sólo parte de las antiguas
galerías es accesible, encontrándose el resto impracticables
por el agua y los derrumbes. Todavía permanecen los restos
de la fundición y alguna torreta del cable, y en el interior
de la mina se observan instalaciones del último periodo
de explotación, como tuberías de aire comprimido y parte
del trazado ferroviario con algunas vagonetas. Por la dureza
del recorrido ascendente hasta las bocaminas (6 km con 52
revueltas), se hizo una explanación y se edificaron algunas
construcciones en las que suponemos pernoctaban los mineros.
Llegar hasta la bocamina desde la fundición puede llevar
unos 90 minutos, caminando a buen ritmo y si el tiempo acompaña.
En sus rasgos geológicos, la mina es de
características similares a otras mineralizaciones filonianas
de la región cantábrica: depósitos relacionados con fallas
emplazados en calizas del Carbonífero, en zonas de intensa
actividad tectónica. El yacimiento es variado, con una metalización
Cu-Fe-Co-As, de la cual se benefició el cobre y el cobalto.
"A juzgar por las numerosas entradas que se han descubierto
en el flanco de la montaña, y que todavía no han sido reconocidos,
por los afloramientos de filones y también por los riñones
de óxido negro de cobre casi puro (72 % de cobre) que se
recogen después de las lluvias torrenciales, y que provienen
indudablemente de afloramientos de filones desconocidos
hasta el presente, el Aramo contiene una riqueza considerable..."
"..Los nombres con que se designan diferentes puntos
del Aramo, denuncian la existencia de las industrias que
en ellos han debido desarrollarse. Así, al pie de la montaña,
donde circula el arroyo denominado Río Seco, existe una
aldea con el nombre de El Llamo, derivado de Rama, cerca
del cual hubo fundiciones romanas o árabes...".
En el interior de la mina fueron descubiertos
16 esqueletos humanos, martillos de piedra, agujas de piedra
para el arranque, cuñas, teas de madera resinosa para el
alumbrado, etc. "... Los cuatro primeros esqueletos
fueron hallados en una galería que, por este motivo, la
denominan "de los esqueletos"; dos de ellos estaban
cogidos por un hundimiento en el que encontraron la muerte,
pues uno conservaba el martillo junto a su mano... Estos
mineros debían ser excesivamente delgados respecto a su
estatura, porque ciertas galerías están materialmente pulimentadas
por el rozamiento de los cuerpos, y en estas galerías, abiertas
en caliza compacta, un hombre de mediana talla difícilmente
podría hoy arrastrarse. Estos cráneos pertenecían a individuos
jóvenes todavía, pues conservan todos los dientes incrustados
en las mandíbulas, y en algunos de ellos se observa que
los molares extremos, llamados muelas del juicio, no habían
alcanzado todavía su desarrollo. Los huesos, los cuernos
y la mayoría de objetos que se descubren en la mina están
impregnados de sales de cobre que les dan color verdoso...".
Respecto a los métodos de arranque, se
sabe que "también empleaban el fuego para hacer saltar
la roca y convertirla en quebradiza. Trozos de madera completamente
carbonizados, grandes cantidades de carbón vegetal que se
encuentran con frecuencia, las paredes cubiertas de hollín
y, por último, el aspecto de la roca y del mineral indican
claramente que empleaban la torrefacción en gran escala".
Calderón (1910) ofrece algunas referencias
de minerales de cobalto en la Sierra del Aramo, que no hemos
confirmado por el momento. "Dos elementos preciosos,
dos minerales metalíferos constituyen la masa de los filones:
uno es el cobre, otro el cobalto. El cobre está formando
el óxido negro, que, según las muestras recogidas en diferentes
sitios de la mina, tiene una ley que oscila entre 15 y 25
por 100 de cobre. Esta mena está cubierta de una capa delgada
azul o verde que procede de la transformación del óxido
en carbonato (azurita y malaquita). El cobalto
está igualmente en estado de óxido, que se presenta por
todas partes; es negro, duro y compacto, pudiendo confundirse
a primera vista con la mena de cobre; está diseminado en
la masa dolomítica que constituye los hastiales, tan pronto
en el pendiente como en el yacente de los filones, y sobre
todo, en la proximidad de los soplados o geodas...".
Desde el siglo XVI se usa corrientemente
el cobalto para preparar el esmalte del vidrio azul. Con
anterioridad a esta fecha, cobalto designaba, bien un genio
malo que frecuentaba las minas y las hacia improductivas,
o bien cierta clase de minerales de los que no queda hoy
descripción lo bastante precisa.
Las especies más características son la
azurita y la calcita cuprosa. Hemos
investigado la práctica totalidad de cámaras y galerías
accesibles, algunas de ellas soportadas con cuadros de madera
en mal estado, por lo que deben extremarse las precauciones.
En los niveles más bajos de la mina suele aparecer una pegajosa
e incómoda arcilla, coincidiendo además con la parte menos
interesante desde el punto de vista mineralógico. La mina
puede recorrerse en dos trayectos. El primero, que es el
menos recomendable, engloba todas las excavaciones del acceso
izquierdo. En estos cuarteles es frecuente la malaquita
y la azurita, pero las geodas tienden a contener
mineral concreccionado, sin cristalizar, ofreciendo muestras
de aspecto en general terroso. Aquí se encuentran además
las más desagradables arcillas plásticas. Los accesos de
la entrada derecha, en cambio, conducen a una zona más moderna
de explotación, donde se conserva diversa aparamenta minera.
Siguiendo la tubería del aire comprimido, puede accederse
a una cámara en la que se han podido recoger grandes cantidades
de micromuestras de azurita de gran belleza, encontrándose
los ejemplares profusamente dispersos en el suelo y entre
el escombro. En las proximidades de esta cámara se desmontó
una cavidad con vistosas calcitas y aragonitos
cuprosos. El 2º Campamento de MineraIogía del
GMM visitó este lugar, quedando sorprendidos por la calidad
de los materiales.
La azurita aparece casi siempre
en microcristales inferiores a 1 mm, de hábito tabular y
muy brillantes. Aunque son demasiado pequeños para reproducirlos
a 20 aumentos, se trata de cristales muy facetados con una
tendencia a la estriación de una de las caras de prisma.
Crece acompañando a diversas especies, sobre todo dolomita,
malaquita, calcita, aragonito y más raramente
farmacolita. Son frecuentes los cristales incluídos
en calcita, que permite por refracción apreciar doble contorno
en las aristas. También forma bellas asociaciones con romboedros
incoloros de dolomita.
La calcita, si bien es frecuente
encontrar el mineral masivo en numerosos puntos de la mina,
con menos abundancia aparece bien cristalizado. Cuando lo
hace, muestra morfologías variables, siendo lo más normal
ejemplares prismáticos y brillantes semitransparentes, con
terminación de romboedro (cabeza de clavo), en tamaños
centimétricos. Una segunda fase de calcita neoformada aparece
teñida de verde por alteración de los minerales de cobre.
Se observa en este caso una habitual asociación con aragonito
prismático transparente, igualmente teñido de verde. La
calcita cuprosa cristaliza en "dientes de perro",
transparentes y brillantes. Puede presentar
más de una fase de crecimiento, que atrapa en su interior
pequeños cristales de azurita.
Accesoriamente se han encontrado en el Aramo algunas tirolitas
con magnifico color, aunque de momento masivas y son
frecuentes las concrecciones terrosas de farmacolita.
Interesantes malaquitas aciculares se han localizado
en la escombrera. En general, el muestreo que hemos realizado
ha sido muy incompleto, por lo que deben preverse noticias
complementarias en el futuro.
BERBES
PARAÍSO DE LAS FLUORITAS

Fluorita.
La
zona mineralizada se sitúa en la franja costera inmediata
al pueblo de Berbes y está constituida desde el sector más
occidental al más oriental por tres depósitos de fluorita:
La Cabaña, El Frondil y Cueto del Aspa. El
mineral rellena fracturas y canales kársticos constituyendo
depósitos que se localizan en la discordancia angular existente
entre el zócalo paleozoico y una cobertera permotriásica.
Abandonadas las labores mineras, esta zona ha producido
magníficos ejemplares de fluorita y cuarzo,
más como fruto del trabajo individual de coleccionistas
que como consecuencia directa de la explotación minera.
La Cabaña es la zona más productiva
y en donde, todavía hoy, puede observarse una abundancia
de fluorita poco habitual. El depósito aparece como
un frente rocoso horadado por múltiples cavidades, testimonio
de procesos de karstificación en una roca hoy intensamente
silicificada. Los cristales de fluorita junto con
cuarzo o baritina tapizan estas hoquedades
constituyendo geodas, a veces rellenas de arcillas, en las
que es posible encontrar piezas flotantes de fluorita
y magníficos grupos de cuarzo formados por individuos
de gran transparencia, si bien, esta cualidad
se pierde a medida que aumenta el tamaño del cristal debido
a la acumulación de inclusiones sólidas y fluídas.
En los niveles topográficamente más altos
aparecen materiales margosos no mineralizados pero que,
sin embargo, contienen abundantes cuarzos que raramente
superan los 3 cm. Aparecen como individuos de color ahumado
a negro por su alto contenido en materia orgánica, o bien
como cristales totalmente transparentes, en los que pueden
observarse inclusiones fluidas de hidrocarburos fluorescentes
bajo luz ultravioleta de onda larga. Estos cristales que
crecen en huecos de las margas, parcialmente cegados por
carbonatos secundarios, también se encuentran libres en
suelos arcillosos, que se originan como resultado de la
meteorización química de las margas.
La fluorita aparece en dos generaciones
de características bien diferenciadas. La primera se manifiesta
como cubos de hasta 5 cm. de arista, color violeta o más
raramente azulado, zonados internamente y carentes de inclusiones
fluidas. La segunda generación son cubos más pequeños, rara
vez alcanzan el centímetro de arista, incoloros y frecuentemente
contienen inclusiones de hidrocarburos. Cristalográficamente
son más complejos; además de las caras de cubo pueden observarse
aristas biseladas que corresponden a rombododecaedro y,
en algunos casos, en sus vértices se manifiestan caras de
trapezoedro. Tampoco faltan curiosidades de especial interés
para los coleccionistas locales: hábitos prismáticos resultantes
de un crecimiento elongado según un eje ternario de cubo
o recristalizaciones sobre planos de exfoliación en cristales
desprendidos de la superficie de la geoda y flotantes en
la arcilla de relleno.
Tanto EI Frondil como Cueto del
Aspa son depósitos trabajados más intensamente durante
la etapa de explotación, por lo que en la actualidad es
más remota la posibilidad de encontrar buenos ejemplares.
La escasez relativa de ejemplares de estos depósitos con
respecto a los de La Cabaña no permite establecer
unas pautas de variación concretas en la mineralogía, aunque
sí describir unas tendencias muy generales que podrían ser
con respecto a Cueto del Aspa: aumento en las máximas
dimensiones de los cristales de primera generación, escasez
de fluorita de segunda generación y cuarzos bien desarrollados,
así como la presencia de sulfuros y sulfosales
de cobre con sus minerales de alteración.
Berbes ha sido una localidad emblemática
durante los años ochenta. La vecina PIaya de Vega
fue durante los meses de verano un punto de reunión, intercambio
y convivencia de muchos aficionados nacionales y extranjeros.
Lamentablemente la ausencia de planificación en los trabajos,
consecuencia de una filosofía de rentabilidad inmediata
de muchos coleccionistas, unido al uso de maquinaria pesada,
ha sepultado bajo toneladas de escombro las zonas más productivas
de La Cabaña. A esta circunstancia hay que
añadir la posible restauración y forestación de la zona
que, de llevarse a cabo, seria un nuevo triunfo de un ecologismo
que actúa indiscriminadamente sin valorar intereses ajenos
a los propios. Posiblemente la restauración parcial junto
con un control en la extracción de ejemplares podrían ser
soluciones que satisfarían tanto a ecologistas como a aficionados
y seria una forma de no condenar el futuro de un yacimiento
que, sin duda, todavía puede ofrecer grandes ejemplares.
En la localidad de Loroñe permance en activo
una explotación de fluorita con un gran interés coleccionístico:
se trata de la mina "Emilio", yacimiento explotado
por cámaras y pilares en cuyas geodas se han obtenido excelentes
de fluorita, tanto incoloras como azuladas, absolutamente
transparentes y brillantes. La riqueza de facetas que muestran
es espectacular, y junto a barita y calcita aparecen
pequeños cristales de calcopirita y cinabrio.
Lamentablemente, las coqueras son muy escasas y pequeñas,
al punto que hace varios años que no se observan nuevos
lotes en el mercado. Las reservas de mineral en esta zona
son enormes, a pesar de la cantidad de antiguos minados
que hay en las inmediaciones de Caravia y la carretera del
Fito.
BURGUILLOS
MINERALES DE SKARN

Allanita
con magnetita.
Un
skarn se origina por el ascenso de un masa plutónica y su
emplazamiento en zonas superficiales, en contacto con rocas
carbonatadas. La diferencia de temperatura y de composición
entre el cuerpo plutónico y el encajante produce un desequilibrio
que se resuelve en la formación de nuevas fases minerales,
entre las que se encuentra la mena explotable. En Burguillos
del Cerro los distintos yacimientos son el resultado del
emplazamiento de un plutón granítico en contacto con carbonatos
cámbricos. Las distintas explotaciones se alinean sobre
el borde norte del plutón (Monchi, La Herrería,
Nueva Vizcaya), o bien se localizan sobre un islote
de carbonato que ocupa una posición centrada con respecto
al contorno del cuerpo plutónico (La Judía).
Durante el proceso de emplazamiento se
generan esfuerzos que originan fracturación. Las fracturas
pueden quedar rellenas totalmente del mineral neoformado,
constituyendo filones, o bien los minerales pueden desarrollarse
sobre las paredes de la fractura sin llegar a contactar
los cristales de una superficie con los de la otra. En este
último caso es frecuente que el espacio Ubre quede finalmente
ocupado por depósitos tardíos de carbonatos, que aseguran
una perfecta conservación de los cristales durante la extracción
y manipulación de los ejemplares. El aspecto negativo es
la necesidad de tratar estos ejemplares con ácido clorhídrico
para disolver el carbonato bajo el que se ocultan los cristales.
En los ejemplares procedentes de Burguillos del Cerro casi
siempre se hace necesario este tratamiento.
La mina Monchi es una explotación
con labores subterráneas que rebasan los 300 metros de profundidad.
En la actualidad se puede observar en la base de la Sierra
del Cordel lo que podría interpretarse como una corta, pero
en realidad sólo es un hundimiento de niveles superficiales
debido al vaciado en profundidad. Aunque el producto obtenido
en su planta de concentración magnética era de alta ley,
las escasas reservas y los costes de extracción del mineral
a tan considerable profundidad hicieron inviable su explotación
en 1978.
Son muchos los minerales citados en la
bibliografía como constituyentes de la paragénesis de este
yacimiento, pero, como suele ser habitual, en la práctica
sólo un número muy limitado puede tener interés para el
coleccionista. La magnetita aparece con hábito octaédrico,
como pequeños cristales que tapizan los huecos de bloques
constituidos por agregados granulares del mismo mineral.
La lollingita fue extraordinariamente
abundante durante la explotación. Muy escasa como cristales
hoy, es relativamente abundante como agregados granulares
de color blanco y brillo metálico.
La hedembergita es frecuente como
agregados cristalinos muy compactos, aunque también puede
aparecer como cristales individualizados, aplanados e intensamente
estriados, sobre los que pueden crecer pequeños cristales
de magnetita o lollingita, y que forman entramados tridimensionales
muy frágiles al disolver la calcita intercristalina. El
granate constituye masas en las que, sólo en los
escasos huecos, es posible observar el desarrollo de caras
cristalinas. Los cristales de color negro, son generalmente
de pequeño tamaño, pero pueden alcanzar los 3 cm de arista.
La vonsenita, de color negro y brillo
sedoso, aparece como agregados de microcristales prismáticos
con una orientación constante que confiere a los ejemplares
formas característicamente alargadas.
La mina Judía es una explotación
situada 4 km al sur de la población de Burguillos. Las labores
mineras son fundamentalmente de interior, aunque existen
algunas zanjas y pequeños pozos realizados para el reconocimiento
e investigación de cuerpos minerales. Su periodo de actividad
es anterior a la explotación de la mina Monchi.
En la década de los setenta se localizó
una pequeña escombrera marginal, hoy desaparecida, que produjo
los mejores ejemplares conocidos de la zona. Estos ejemplares
tenían una matriz formada por granate y feldespato en bandeados
alternantes con una distribución en zig-zag impuesta por
el contorno de los cristales de granate. Eliminada la calcita,
mostraban octaedros de magnetita de superficie brillante
y hasta un centímetro de arista, que, cuando aparecen dispersos
sobre la plagioclasa, constituyen ejemplares muy estéticos.
La magnetita igualmente podía parecer sobre cristales
de cuarzo o acompañada de epidota, en espléndidos
cristales que podian alcanzar los 5 cm. Las rosas de oligisto
no eran raras en estos ejemplares y solían crecer sobre
la superficie de los granates. De este yacimiento también
proceden unos cristales alargados de coloración verdosa,
muy ricos en caras prismáticas, que fueron identificados
inicialmente como diópsido, pero que análisis posteriores
los han confirmado como escapolita. La titanita
fue bastante más escasa y apareció como cristales marrones,
tabulares, con aristas curvadas que conferían a los individuos
un aspecto de cuña.
La Herrería, también conocida como
mina del Banco Central, se sitúa 2 Km al norte de
Burguillos. El núcleo de la explotación es una corta cuyas
paredes interceptan algunas galerías. Aquí la magnetita
aparece en rombododecaedros con una longitud media de las
aristas de 0,5 cm, raramente bien definidos, muestran unas
caras con triangulaciones escalonadas que evidencian un
hábito transicional al octaédrico. Los cristales se encuentran
englobados o flotando sobre un anfíbol edenítico de hábito
acicular. La pirita es un mineral muy abundante;
cubos, octaedros, pentagonododecaedros o combinaciones de
estas formas, suelen presentar frecuentemente alterada su
superficie.
La mina Nueva Vizcaya se sitúa en
las proximidades de La Herrería, apenas separada
unos 200 m según una dirección Este. Los trabajos, de poca
entidad, se ponen de manifiesto por la existencia de una
pequeña escombrera y un pozo. Su importancia estriba en
ser el único yacimiento de la zona que ha producido magníficos
ejemplares de allanita (Ce,La). Esta epidota rica
en tierras raras aparece como prismas de color negro que
pueden alcanzar hasta 2 cm de altura; generalmente
está asociada a grupos de pequeños octaedros de magnetita,
pero también puede aparecer junto a pistacita o crecer
sobre anfiboles muy alterados hidrotermalmente. Escapolita,
titanita y oligisto, bien en formas laminares
o reemplazando antiguos octaedros de magnetita, completan
las especies mineralógicas descritas en esta escombrera.
BUSTARVIEJO
VARIEDAD EN LAS PEGMATITAS

Granate
sobre albita.
El
área de La Cabrera es una extensa zona granítica situada
al norte de la Comunidad de Madrid en la que se hallan dispersos
innumerables cuerpos pegmatíticos de pequeño tamaño (en
general, no superiores al metro de diámetro con cristales
de ortosa, albita y cuarzo ahumado como minerales
dominantes, así como algunos filones de cuarzo de hasta
varias decenas de metros de longitud.
Geológicamente consiste en un batolito
granítico de edad tardihercínica, emplazado a poca profundidad
(epizona), que provoca una aureola de metamorfismo de contacto
con el encajante. La presencia de cierta cantidad de volátiles,
así como lo somero del emplazamiento, favorece la acumulación
local de fases fluidas diferenciadas del magma. En estas
últimas etapas de enfriamiento y consolidación del mismo
(fases pegmatítica y neumatolítica), se depositan cuarzo,
feldespatos, biotita, moscovita, granate, turmalina,
cordierita y algunos minerales raros como gadolinita
y thalenita. Posteriormente se produce una actividad
hidrotermal que genera grandes cantidades de zeolitas, como
estilbita, laumontita, chabasita, y otras especies
minerales como calcita, apofilita, prehnita, epidota-clinozoisita,
etc.
Aunque desde hace casi tres siglos se conocen
las drusas de cristal de roca o cuarzo ahumado con ortosa
y albita, recientemente se ha puesto de manifiesto esta
gran variedad mineral. Se han registrado ya casi más de
50 especies distintas, algunas anecdóticas, otras de extremada
rareza. El cuarzo aparece en su variedad de cristal de roca
y ahumado, en cristales que pueden alcanzar varios kilos
y decenas de centímetros de longitud, pero los mayores tamaños
son los de peor calidad, presentando caras rugosas o mates,
con escalonamientos, fisuras e inclusiones abundantes, tanto
fluidas como sólidas (epidota, clorita, lepidolita, etc).
Sin embargo, los cristales de tamaños más modestos son los
de mayor calidad, con caras brillantes y transparencia soberbia.
En cuanto a las zeolitas, es raro que no
se halle al menos en uno de los cuerpos pematíticos. La
más abundante es la laumontita, que puede llegar
a formar masas de varios kilos y cristales de hasta 10 cm
de longitud. Se encuentra formando cristales rómbicos con
las caras basales oblicuas, con un atractivo brillo sedoso
y con tonalidades desde blancas hasta rosadas. Contiene
agua en su estructura, que pierde con facilidad, y en pocas
horas se deshidrata convirtiéndose en un material fibroso
fácilmente deleznable.
Las otras dos zeolitas frecuentes son estilbita
y chabasita, que aparecen como cristales aislados
de tipo prismático y romboédrico pseudocúbico respectivamente.
También son típicos de la primera los agregados en gavilla
y, de la segunda, las maclas de dos individuos interpenetrados,
similares a las de la dolomita, aunque no son muy frecuentes
en esta localidad.
La apofilita, relativamente abundante,
aparece en pequeños cristales que, ocasionalmente alcanzan
los dos centímetros de longitud, y que combinan el prisma
con la bipirámide tetragonal y, a veces, el pinacoide basal.
Son incoloras o blancas, y raramente rosadas, debido a inclusiones
de hematites y en algunas ocasiones, con un brillo
y transparencia extraordinarios.
La prehnita, bastante frecuente,
forma agregados de cristales deformados en gavilla o globulares
de color verde manzana o amarillento, y de brillo vítreo.
Estos agregados aparecen formando costras sobre cuarzo,
feldespatos, etc, siendo uno de los minerales más codiciados
por los coleccionistas.
Muy interesante es el hematites, en pequeñas
escamas negras muy brillantes con transparencias en color
rojo intenso. Ocasionalmente forman agregados tipo rosa
de hierro, con tamaños no superiores a 5 mm. Aún siendo
un mineral muy común en toda la zona, sólo en contadas ocasiones
encontramos granates de calidad excepcional.
Se trata normalmente de un término intermedio entre
espesartina y almandino, con morfologías de rombododecaedro
o trapezoedro. El color es el típico de esta especie, a
veces tan oscuro que sólo es observable en esquirlas o cristales
fracturados.
Uno de los minerales más raros que encontramos
con cierta frecuencia es la bavenita, silicato de
berilio y calcio, en forma de agregados fibroso-radiales,
cristales capilares desordenados, prismáticos aplastados
o tabulares, siempre blanca o incolora.
La titanita es muy común en cristales
pardos en forma de "juanola", sobre ortosa o cuarzo.
Poco abundantes pero muy extendidos son los sulfuros: pirita,
calcopirita, pirrotina, arsenopirita, galena, molibdenita
y esfalerita, en orden decreciente de abundancia.
Los minerales del grupo epidota-clinozoisita
son a veces de dificil determinación. Muy comunes se
presentan en cristales prismáticos verdes, verde-amarillento,
pardo o grisáceos. La clinozoisita tiene tendencia a ser
prismática fina o acicular. Los cristales se agrupan normalmente
en agregados radiales sobre ortosa y cuarzo, y muy frecuentemente
asociados a prehnita.
El feldespato potásico, abundantísimo,
se encuentra en forma de cristales blancos, amarillentos
o rosa carne, comúnmente maclados según las leyes de Manebach
o Baveno. También son frecuentes los crecimientos orientados
(epitaxias) de albita sobre feldespato potásico, encontrando
ocasionalmente cristales de ortosa tardíos con el hábito
típico de la adularia, de un color carne muy vivo.
La albita se presenta invariablemente
en su variedad periclina, en forma de cristales maclados
polisintéticamente de hábito prismático o algo tabular,
incoloros, blancos o con un ligerísimo tono azulado, y brillo
vítreo intenso.A menudo reemplaza al feldespato potásico,
o bien, crece a través de éste brechificándolo y cementando
las fisuras; en estos casos suele ser de color azul.
La calcita es muy abundante. Se
presenta comúnmente en masas hojosas o espáticas de color
blanco, amarillento, o melado. Algunos fragmentos pueden
ser transparentes. Cuando aparece cristalizada lo hace en
prismas hexagonales, romboedros o tablas de contorno hexagonal.
Casi siempre posee zonados de transparencia y color. Suele
estar acompañada de zeolitas y prehnita. Estas tres especies
minerales suelen rellenar completamente las cavidades, con
lo que es imposible recuperar piezas bien cristalizadas,
a no ser que tratemos el material con ácido clorhídrico,
disolviendo la calcita pero deteriorando las zeolitas y
la prehnita.
Una pequeña mención merece el ópalo,
altamente fluorescente, presente de modo muy abundante
en casi todas las canteras de la zona. En forma de delgadas
costras sobre el granito, raramente se presenta de color
azul, y nos reclama su llamativo color verde a la luz del
sol, con una altísima fluorescencia con luz ultravioleta
debido al uranio que contiene.
Muy raros, pero destacables, son los minerales
con tierras raras como allanita, gadolinita, thalenita
y kainosita. Las dos primeras aparecen como prismas
negros o verde oscuro, con brilllo píceo a vitreo. La gadolinita
suele estar rodeada de un halo de color pardo de thalenita.
La kainosita, silicato-carbonato de cerio y ¿calcio?, aparece
en prismas blanquecinos a pardos, que producen efervescencia
con ácido clorhídrico.
Otros minerales reconocidos en el yacimiento
son turmalina, axinita, wolframita, casiterita,
scheelita, fluorita, apatito, lepidolita, moscovita,
cookeita,... y una larga lista de especies minerales
que va aumentando con el descubrimiento de otra nueva pegmatita.
CAUNEDO
ROJO SOBRE BLANCO

Cinabrio.
Caunedo
es una pequeña población localizada en el Parque Natural
de Somiedo. Durante la década de los sesenta y hasta mediados
de los setenta se realizaron actividades de investigación
y exploración de pequeños depósitos de Hg-As que encajan
en niveles carbonatados del Cámbrico.
Aunque existen bastantes indicios de mineralización
en la zona, sólo en dos puntos pueden observarse antiguas
labores mineras. En el mismo pueblo se realizó una galería;
en sus proximidades pueden observarse fragmentos de Caliza
de Montaña débilmente mineralizados. Caunedo-Oeste
es el yacimiento más interesante, y a él se accede mediante
una pista que, partiendo del pueblo, gana altura hasta alcanzarla
cota de 1.200 m. De la antigua explotación queda una escombrera
y algún resto de edificación; un deslizamiento de tierras
ciega la entrada de la única galería.
En 1961 se concede el permiso de investigación
de Caunedo-Oeste y la concesión se registra con el
nombre de Maria de la Encarnación. Comienza
una actividad ininterrumpida hasta el año 1969, año en el
que las labores se abandonan por el fallecimiento del propietario.
En este periodo se extraen 6.300 t de mineral, que serian
tratadas en las instalaciones que Minas de Tarna,
S.A. poseía en Riaño (León), según un contrato que obligaba
a la empresa productora a suministrar el mineral con una
ley no inferior al 3 %. Sin embargo, sólo 300 t del total
de la producción serian procesadas por esta empresa, ya
que la ley descendió al 1 %. Desde el año 1973 hasta 1975
la empresa francesa Cofomin realiza una campaña de
investigación de la zona consistente en sondeos y prospección
geoquímica cuyos resultados no hizo públicos.
Aunque existen pequeñas cantidades de rejalgar,
pirita, calcopirita, galena y barita, el
verdadero interés del yacimiento se centra en el cinabrio.
El oropimente es una especie sobre la que, a
pesar de no haberse encontrado en las escombrera en calidades
destacables, existen referencias bibliográficas que aseguran
la existencia de buenos cristales.
Los escasos cristales de cinabrio que
se han podido recuperar de la escombrera no sobrepasan los
2 mm, sin embargo, el fuerte contraste de color con los
carbonatos sobre los que crecen, hacen a estos ejemplares
especialmente atractivos. Los cristales han podido observarse
con dos hábitos distintos. El primero consiste en romboedros
aislados y deformados hasta tal punto que, en una primera
observación, ofrecen una apariencia de cubos. El segundo
hábito consiste en maclas de dos romboedros truncados por
una plano que determina la aparición de una nueva cara,
la (000l), con un contorno de estrella de seis puntas. Este
hábito ya ha sido observado en cristales procedentes del
Puerto de Las Señales (Maraña, León). Los cristales a veces
aparecen englobados por calcita y es posible usar ácido
clorhídrico para descubrirlos parcialmente, pero siempre
teniendo en cuenta que los cristales no crecen directamente
sobre la caliza dolomitizada, sino sobre un sustrato cristalino
de calcita. Por ello es fundamental controlar el proceso
en intervalos cortos de tiempo para evitar que los cristales
se desprendan de la matriz.
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