APUNTES
SOBRE LA LIMPIEZA DE MINERALES
por:
P.
Prado Herrero
La presente edición
se ha realizado por
el Grupo Mineralogista de Madrid, y se distribuye
sin ánimo de lucro entre sus asociados
Madrid – 2004
Prólogo
La información
recogida en este documento es un compendio de experiencias, conocimientos,
opiniones y sugerencias, aportadas por un conjunto heterogéneo
de expertos, aficionados, coleccionistas, naturistas, profesores,
funcionarios, carpinteros, arquitectos, informáticos, geólogos,
ingenieros, químicos, biólogos, banqueros, maestros,
etc., todos ellos unidos por una pasión común: “la
mineralogía”. Todos, antes o después, hemos
tenido que enfrentarnos al problema de cómo limpiar una determinada
‘muestra’ sin dañar aquellas partes de la misma
que quieren resaltarse y/o conservarse, sin causar en ella daños
irreversibles que conllevaran la perdida definitiva de la pieza
y/o de algunas propiedades de aquella, como por ejemplo el brillo.
Gran parte de la información aquí recogida, ha sido
posible gracias a las experiencias compartidas en los conocidos
como “foros de discusión” que Internet ha posibilitado
en los últimos años, dentro de los cuales cabe mencionar,
MINERESP, GR_MULHACEN, GMINAS, etc. Con ánimo
de síntesis, se ha preferido conservar el anonimato de los
contertulios opinantes, si bien, espero que muchos encontréis
aquí recogidas vuestras opiniones y comentarios. A esta fuente
inagotable de información, hay que añadir comunicaciones
personales, consultas particulares, bibliografía accesible,
etc Especial mención a D. José Sierra (Pepe)
por sus aportaciones a algunos apartados del presente documento.
Por otra parte, este documento, no tiene vocación de ser
un tratado de química ni mucho menos, sino mas bien algo
similar a un “cuaderno de prácticas”,
al que acudir a la hora de abordar la limpieza de un determinado
mineral ó una paragénesis concreta, un sitio donde
indagar en experiencias previas similares al problema que al lector
ocupa, y donde, en el peor de los casos, encontrar pistas que ayuden
al buen proceder en la tarea de limpieza de la pieza en cuestión.
Las páginas en blanco incluidas al final del documento, pretenden
ser un área reservada para “ti”,
lector y usuario, donde anotar tus propias experiencias y observaciones,
para que éstas no se pierdan, y ojalá que algún
día pasen a formar parte de futuras versiones de este documento.
Quiere ser éste un “documento vivo”, para lo
cual tus experiencias, comentarios y sugerencias son, no solo importantes,
sino necesarias y siempre bienvenidas.
Quiero terminar, querido lector, agradeciéndote tu tiempo
e interés, y esperando encuentres en estas páginas
‘algo’ que pueda serte útil en esta andadura.
Un saludo
P. Prado Herrero
Apreciado lector:
El presente ejemplar de los “Apuntes sobre la Limpieza
de Minerales” que ahora llega hasta ti, es el resultado
de un acuerdo entre Pedro Prado y el actual Secretario del GMM.
La feliz iniciativa de Pedro de recopilar la información
que iba apareciendo en diversos medios, y su idea de refundirla
en forma de apuntes prácticos, generó el embrión
del presente ensayo, y es por entonces cuando me pongo en contacto
con él. A este primer encuentro le siguieron algunas conversaciones
que trajeron consigo varias revisiones y ampliaciones. En los últimos
meses mi labor de composición del texto y de corrección
final de posibles errores ha dado como fruto el presente documento.
Te presento la primera edición de los “Apuntes...”
que anteriormente he calificado de ensayo, y los he llamado así
porque espero que con el paso del tiempo y con las aportaciones
y experiencias personales de todos los que deseen poner su granito
de arena, podamos hacer que este “ensayo” llegue a ser
un trabajo realmente serio.
No dudes pues, lector, en hacernos llegar tu opinión y comentarios,
que sin duda servirán para mejorar las futuras ediciones
de los “Apuntes...”
Un cordial saludo,
Ramón Garés
Domínguez
Secretario del GMM
Febrero 2004
El autor de esta compilación
no se hace responsable del uso que
el lector pueda hacer de la información aquí recogida
Índice
INTRODUCCIÓN 1
TIPOS DE LIMPIEZA 2
LIMPIEZA MECÁNICA 3
CEPILLOS Y BROCHAS 3
BURILES, PUNZONES Y MINITALADROS 3
AGUA, AIRE, VAPOR O ARENA A PRESIÓN 4
ULTRASONIDOS 5
PRENSAS 6
LIMPIEZA QUÍMICA 7
PRECAUCIONES PARA TRABAJAR CON REACTIVOS 9
CONSEJOS A TENER PRESENTES 11
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LOS REACTIVOS LIMPIADORES 13
ACCIÓN LIMPIADORA DE LOS
DIFERENTES REACTIVOS 15
ÁCIDOS 15
Ácido Clorhídrico (Ácido muriático,
Salfumant, Agua fuerte) 15
Ácido Nítrico 17
Agua Regia 17
Ácido Sulfúrico 18
Ácido Oxálico 18
Ácido Tartárico 19
Ácido Fluorhídrico 19
Ácido Fosfórico 20
Ácido Acético. 20
Ácido Cítrico 21
Ditionito sódico / Hidrosulfito sódico / Hiposulfito
22
BASES O ÁLCALIS 21
Hidróxido Sódico 21
Amoníaco 21
Hipoclorito sódico. 23
Cianuro sódico 23
PRODUCTOS ORGÁNICOS Y TENSOACTIVOS 22
Alcohol 24
Acetona 24
Glicerina 24
Jabón de baño 24
Detergente 24
Agua 24
Agua Oxigenada 24
SOLUBILIDAD GENERAL DE LOS MINERALES 24
EXPERIENCIAS PERSONALES - CASOS PRÁCTICOS 24
DÓNDE ADQUIRIR LOS PRODUCTOS QUÍMICOS 24
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 24
Introducción
¿Limpiar o no limpiar?. Esta es la primera decisión
a tomar una vez tenemos la muestra en nuestras manos, y no hay una
regla a seguir en este punto. La decisión es algo muy personal
y dependerá en gran medida del juicio subjetivo del propietario
de la muestra, de que partes de esta quiera resaltar, de su experiencia
con otras muestras y tratamientos, etc. Algunos coleccionistas,
prefieren mantener las piezas tal y como las recogieron, sin mas
tratamiento que la mera limpieza mecánica de las partículas
adheridas mayores, o bien su simple exposición al chorro
de agua del grifo.
Lo más conveniente siempre, es recoger las muestras lo mas
limpias posible del yacimiento, con objeto de evitar posibles tratamientos
posteriores que pudieran acarrear la perdida o deterioro de alguna
de las especies presentes en la paragénesis. Como esto no
siempre es posible, se hace necesario aplicar una o varias técnicas
de limpieza que permitan resaltar aquellos minerales presentes en
la muestra, que de otro modo permanecerían ocultos o ensombrecidos
por las otras especies presentes o simplemente suciedad adherida
a la muestra.
Es cierto, sin embargo, que la limpieza no siempre depara los resultados
esperados incluso después de un largo y tedioso proceso.
Otras veces, por el contrario, permite descubrir y resaltar asociaciones
minerales de gran belleza e interés. En definitiva, si finalmente
se opta por la limpieza de la muestra, es conveniente, a priori,
seguir siempre la siguiente
“Regla de las Cinco Pes”: “
Probar Primero con Piezas Peores y Proceder a la luz de los resultados
”
Aunque la experiencia previa en los tratamientos aplicados y los
resultados observados es siempre válida, esta regla debiera
seguirse siempre que se abordara la limpieza de una nueva muestra
recogida en un nuevo yacimiento. En efecto, el tratamiento válido
para una determinada especie de un yacimiento dado, puede no serlo
para la limpieza de esa misma especie en una muestra de otro yacimiento.
No olvidemos que cada muestra es única y la roca en la cual
se encuentra la especie de interés puede tener diferente
matriz, estructura, textura, paragénesis, etc., hechos estos,
que pueden conducir a que el tratamiento válido en un caso
no lo sea en otro.
Tipos de limpieza
Las técnicas de limpieza se pueden agrupar en dos grandes
grupos: las técnicas mecánicas (o físicas)
y las químicas, existiendo también algunas técnicas
que combinan ambas.
Las técnicas mecánicas, consisten en la eliminación
de la suciedad presente en la muestra o de otras especies no deseables,
mediante la aplicación de alguna fuerza de tipo mecánico
que elimine su cohesión con las especies minerales de interés.
Eliminación de costras, manchas, recubrimientos, etc. mediante
cepillos, punzones, chorros de aire/agua, etc.
Las técnicas químicas, consisten en la eliminación
de las especies no deseables mediante su disolución o transformación
en otras especies químicas solubles o gaseosas. Se suele
realizar en fase líquida (normalmente acuosa, si bien también
puede ser alcohólica u otro disolvente orgánico) y
más raramente gaseosa.
Así entendidas, debe aclararse que el agua puede actuar tanto
como agente mecánico, si es aplicado ejerciendo una presión
(chorro), como químico, si su acción es como disolvente.
La aplicación de unas u otras técnicas, es función
de muchos factores básicamente relacionados con las propiedades
físico–químicas de las especies presentes en
cada muestra (tamaño de los minerales, dureza, fragilidad,
solubilidad, etc.). Normalmente se comienza con una limpieza mecánica
de la muestra si de lo que trata es de eliminar partículas
y polvo adheridas a la misma, para decidir si proceder luego con
algún tipo de tratamiento químico. A veces, cuando
es posible, un simple cepillado es suficiente para descubrir unos
estupendos cristales de cuarzo hialino o lechoso, por ejemplo. Cuando
las especies son delicadas, por ejemplo unos frágiles cristales
aciculares de actinolita, las técnicas mecánicas no
son las más aconsejables, a priori. En cualquier caso, es
una decisión a tomar, si bien lo normal es que el tratamiento
mecánico preceda al químico, pudiendo luego ir alternándose
uno y otro hasta conseguir los resultados deseados.
( para
más información)