Crónica
del I Cursillo de iniciación a la espeleología “minera”
del Grupo Mineralogista de Madrid
El balance de este primer
cursillo ha sido muy positivo. Hemos, creo cumplido los objetivos
programados de acercarnos a las técnicas de progresión
en cuerdas. Y estamos en disposición de empezar un pequeño
pero apasionado grupo de socios en el mundo de la exploración
de las minas abandonadas.
El número de inscritos
fue de 11, próximo al máximo de 12 que la organización
había previsto. Fue el autor el encargado de la organización
del mismo y de las “enseñanzas”; si bien es cierto
que contó con la inestimable ayuda de otros socios ya iniciados
en estas lides.
Los
dos primeros días de cursillo se desarrollaron en una pared
caliza de Patones, de unos ocho a diez metros de desnivel. Es un
lugar muy popular para la iniciación a las técnicas
verticales, y próximo a una de las entradas a la Cueva del
Reguerillo. El primer día, sábado 4 de octubre fue
el de descubrimiento de la actividad para unos, repaso de técnicas
para otros. En el segundo día, el 18 de octubre se añadieron
otros conocimientos como el paso de fraccionamientos, mientras otros
repasaban las técnicas básicas del primer día.
Además se incluyó la técnica de ascenso por
escala, que fue “sufrida” por casi todos. ¡Máxime
cuando se dijo que sería la empleada al día siguiente
en la mina!
Y así concluyó
el cursillo, con una visita espeleológica a la mina de cobre
de Colmenarejo. Amaneció un día desangelado de lluvia
y frío pero los aguerridos y aguerridas miembros del G.M.M
no dudaron en salir al
campo.
Mientras unos ayudaban
desde el exterior y “mataban” el tiempo buscando minerales
en la escombrera 4 cursillistas y el autor hacía el recorrido
subterráneo. Entre cinco y seis horas estuvimos por las entrañas
de Colmenarejo. ¡Fue un buen examen de revalida!. Disfrutamos
con los rápeles, el primero de 18 metros en el Pozo Jaime
y uno corto de ocho interior, pero sudamos “la gota gorda”
ascendiendo por escalas el primero de ellos, de vuelta a la luz
del día.
También hubo tiempo
de disfrutar de un pequeño recorrido por galerías,
ver formaciones de calcantitas y picar algo en el único filón
de sulfuros no lixiviado de la mina. El cursillo concluyó
con todos picando los minerales extraídos y con alegría
nos despedimos en un bar de Colmenarejo.
Bien es cierto que han
quedado asignaturas pendientes, pues no todos tuvieron la oportunidad
de descender
a
la mina. Hacen falta más días de practica en pared,
que iremos comunicando con su debida antelación. Y la actividad
tiene futuro, pues ya se van vislumbrando las próximas exploraciones.
En primero lugar pozos sencillos y cortos para afianzar las técnicas
como en Bustarviejo o La Bodera, para posteriormente acometer campañas
más ambiciosas como Hiendelaencina o Valle de Alcudia.
Queremos agradecer al
Grupo Ciencias de la Tierra (G.C.T.) de la Escuela de Minas de Madrid,
especialmente a Raquel y Alfonso. Gracias a sus gestiones hemos
tenido un seguro espeleológico, pues sólo puede conseguirse
a través de un club de espeleología. Esperamos que
continue esta colaboración y que el año próximo
podamos federarnos todos vía el G.C.T
Desde estas líneas
os animo a todos a probar esta actividad, y comentar que las exploraciones
están abiertas a vuestras sugerencias.
Luis Jordá Bordehore
Organizador del I Cursillo
Madrid a 20 de Octubre
de 2003